Mientras Italia reclama su extradición, un juez brasileño decidió este viernes liberar al ex militante de extrema izquierda Cesare Battisticondenado a cadena perpetua en su país, tras su arresto el martes en una ciudad fronteriza con Bolivia, anunciaron sus abogados.

La defensa de Cesare Battisti informa que hubo la concesión de la medida cautelar de Habeas Corpus solicitado en el Tribunal Regional de la 3ª Región, determinando la inmediata liberación de Battisti“, afirmaron en una nota sus letrados Igor Sant’Anna Tamasauskas y Otávio Mazieiro al comienzo de la noche.

La defensa añadió igualmente que “está tomando las medidas oportunas” para que su cliente, a quien otro magistrado había decretado prisión preventiva el jueves, sea liberado esta noche de su arresto en Corumbá, en el estado de Mato Grosso do Sul (centro-oeste).

Esta decisión, tomada por un juez de apelación, es apenas el último capítulo de una larga saga con ribetes diplomáticos y judiciales que se extiende desde que Battisti emprendió su huida hace más de tres décadas.

Y la trama podría no tardar mucho en sumar nuevos giros ahora que, ante el pedido Roma, Brasil analiza de nuevo su posible extradición, según dijo este viernes una fuente del gobierno.

El presidente aguarda la manifestación del Ministerio de Justicia y del Ministerio de Relaciones Exteriores para tomar una decisión“, dijo a la AFP la fuente del Palacio de Planalto que pidió no ser identificada.

Battisti saltó de nuevo a la primera plana el miércoles pasado cuando la policía le detuvo durante una inspección de rutina en la ciudad de Corumbá, fronteriza con Bolivia,portando 6.000 dólares y 1.300 euros sin declarar.

El contexto general del hecho permite concluir, al menos en forma provisoria, que Cesare Battisti procuraba evadirse del territorio nacional, temiendo ser efectivamente extraditado“, dijo el juez federal Odilon de Oliveira en la sentencia de prisión preventiva emitida el jueves a la que accedió la AFP.

El hecho de que el custodiado se estaba dirigiendo a territorio extranjero sin autorización del gobierno brasileño debe ser tomado en cuenta“, añadió el magistrado aludiendo a la condición de refugiado de Battisti, mientras investiga un posible delito de evasión de divisas y lavado de dinero.

Desde el miércoles, este ex militante de 62 años reconvertido en escritor pasaba sus horas en una comisaría sin condiciones para el cumplimiento de largas condenas.

Estamos esperando que lo transfieran a un presidio pronto. Acá no hay estructura para que se quede“, dijo a la AFP un asesor de la policía de ese distrito.

Horas más tarde, su historia volvería a virar.

Vestido con una camiseta polo verde y con evidentes señales de cansancio, Battisti declaró el jueves al juez que el dinero que portaba era producto de sus derechos de autor obtenidos en Francia y Brasil y que su intención era comprar artículos de pesca, una chaqueta de cuero y vino en un centro llamado Shopping China, que creía estaba en una “zona internacional” que no pertenecía a Bolivia.

Nunca tuve intención de salir de Brasil“, dijo por videoconferencia, según el material disponible del tribunal.

Battisti, que habló en portugués con un fuerte acento italiano, dijo tener ingresos mensuales por entre 8.000 y 10.000 reales (entre 2.500 y 3.171 dólares) y que se había divorciado de la madre de su pequeño hijo, ambos de nacionalidad brasileña.

Sinceramente, excelencia, nunca supe que una cantidad así, modesta, de dinero… que con esa cantidad estaba cometiendo un ilícito“, apuntó.

Ex integrante del grupo Proletarios Armados por el Comunismo, Battisti fue detenido en junio de 1979, pero se evadió de la prisión y huyó a Francia en 1981 y luego a México, antes de retornar a Francia.

Tras 15 años beneficiado por la política del presidente socialista François Mitterrand de no extraditar a ningún militante de extrema izquierda que hubiera renunciado a la lucha armada, Battisti escapó a Brasil en 2004 durante el gobierno del conservador Jacques Chirac.

En 2007, fue capturado en Rio y purgó cuatro años de cárcel, antes de ser liberado en 2011.

En 2009, a pedido de Roma, la Corte Suprema brasileña autorizó su extradición, pero esta fue negada en 2010 por el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva en el último día de su segundo gobierno.