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Cinco cosas que me siguen sorprendiendo de las coberturas deportivas

celia-dubalCelia Dubal
periodista

La primera final de la Copa de Europa de fútbol entre dos equipos de la misma ciudad de la historia no podía pasar desapercibida en una columna sobre televisión así que, aquí estoy, hablando de fútbol pero, como a estas alturas ya se ha dicho de todo al respecto, he pensado que, mejor, voy a compartir con vosotros algunas inquietudes que me acechan cuando veo la cobertura que los medios televisivos hacen de este tipo de eventos.

Aquí empieza mi lista de las cinco cosas que me siguen sorprendiendo de las coberturas deportivas:

1.- Las conexiones en directo con aficionados, digamos, ‘eufóricos’. ¿Por qué las cadenas se empeñan en hacer conexiones en directo desde los informativos previos a los partidos con el reportero delante de una multitud de aficionados gritando, cantando y blandiendo sus cervezas como si fueran extras de ‘Braveheart’  justo antes de entrar en batalla? ¿Se dan cuenta de que las televisiones no tienen aún sistemas para que podamos eliminar el sonido ambiente y escuchar lo que dice el reportero? ¿Será porque saben que esas imágenes, escasas de interés informativo, son la excusa perfecta para que 2.000 personas avisen en casa para que pongan la tele porque van a salir en directo detrás del reportero del informativo? ¡Eso sí que son ‘selfies’!

2.- Los tópicos manidos y ‘remanidos’. Reconozcámoslo: cuantos más minutos de televisión dediquemos a la previa de un acontecimiento deportivo, antes se nos acabarán las cosas que contar y más nos repetiremos. Eso es así. La escasez de información es el terreno abonado para que broten los tópicos y en los derbis, a las televisiones les apasiona darles cancha a parejas, matrimonios, familias… ‘rivales’ en lo deportivo. En fin, analizándolo fríamente, no puede ser tan extraño o novedoso que entre los cientos de miles de aficionados de dos equipos de la misma ciudad, unos cuantos de un bando se hayan liado con otros cuantos del otro, ¿verdad?

3.- Que los comentaristas del partido se pierdan algo. Vamos a ver si yo me aclaro porque esto sí me tiene desconcertada. Resulta que un acontecimiento deportivo del calibre de una final de la Copa de Europa de fútbol debe de tener el mayor despliegue de tecnología habido y por haber, cámaras por doquier para captar cada jugada desde todos los ángulos disponibles, decenas de trabajadores de Televisión Española, cadena que emitía en abierto la final, acreditados para la retransmisión del partido… ¿y cómo es posible que los comentaristas digan si quiera una vez “No sabemos qué ha pasado”? Por Tutatis y todos los dioses galos de Astérix y Obélix, ¿no tenéis un plasma en la cabina para ver las repeticiones? Pues nada, que los dos muchachos y unos cuantos millones de personas más nos quedamos sin saber qué había pasado en esa jugada en concreto…

4.- El abuso de las repeticiones a cámara lenta. Para evitar situaciones como la anterior, que alguien no se entere de algo mientras ve un partido, están las repeticiones, a tiempo real o a cámara lenta, y me parecen una buena herramienta pero cuando se abusa de ella la cosa se vuelve algo esperpéntica. Porque, digo yo, ¿qué necesidad hay de repetir a cámara ‘superlenta’ la celebración del gol del Atleti por parte de su presidente, Enrique Cerezo? Entiendo la repetición del gol, hasta veinte veces si es necesario, pero ¿alguien necesitaba ver de nuevo cómo Cerezo gritaba gol y levantaba los brazos? Y aunque existiera alguien al que le hiciera ilusión verlo, ¿a quién se lo ocurrió pasarlo a cámara lenta? ¿Qué detalle es exactamente el que no quería que nadie se perdiera? Lo dicho, cosas que me siguen sorprendiendo.

5.- Retransmisión de la celebración. Y en esta pequeña selección de cosas que siguen sorprendiéndome en las coberturas televisivas de acontecimientos deportivos -digo pequeña porque hay una larga lista, afortunadamente, tengo una gran capacidad de sorpresa, lo que hace la vida más interesante- tengo que incluir las retransmisiones de las celebraciones de los títulos. Me refiero a las fiestas que montan al día siguiente en las ciudades de origen. Como espectadora, me parecen de lo más aburrido que puedes emitir por televisión: un recorrido en autobús descapotable (en coche si el homenajeado practica un deporte individual) en el que los de abajo y los de arriba -del bus- botan y gritan por igual. Puede ser un plan divertido si estás allí, botando, pero verlo desde casa, la verdad, resulta un poco absurdo y es que en estas cosas nunca suele pasar nada interesante, por mucho que participe Sergio Ramos, además de ser ‘ceremonias’ extremadamente largas y la vida es demasiado corta como para pasar dos horas delante de la televisión viendo como se pasea un autobús. Es mucho mejor pasarla leyendo columnas de opinión sobre televisión, ¿o no?

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