La práctica sexual reúne infinitas posibilidades de placer, desde las posturas más conservadoras hasta otras más bien osadas. El famoso número 69, donde ambos integrantes son beneficiados a través del estímulo oral, tiene su variante en la cama.

Se trata de la cifra mágica ’68’. Es una variante de la clásica posición, aunque en este caso no ofrece satisfacción simultánea, sino placer para un solo miembro. Para Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo (MN 74.794) “quizás no es tan democrática como el 69, pero tiene su atractivo además de la posibilidad de rotar los roles”.

 Esta postura desconocida para muchos por su nombre pero incorporada a diario consiste en que uno se acueste en sentido contrario sobre el cuerpo del otro con las piernas flexionadas a ambos lados de la cabeza del compañero que está abajo, exponiendo los genitales frente a la boca y permitiendo que le haga sexo oral y recorra con la lengua toda la zona perineal y el ano.

“Como la persona que está arriba es la que está disfrutando de lo que el compañero le ofrece, puede ayudarse con los manos o los codos para elevar el cuerpo y no dejar que caiga con todo el peso. También, al realizar movimientos con la pelvis puede acercar o alejar los genitales de la boca provocando un juego más excitante”, detalló Ghedin.

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La práctica sexual reúne infinitas posibilidades de placer, desde las posturas más conservadoras hasta otras más bien osadas

Para las mujeres es un gran potenciador de placer, ya que le pelvis al estar más arriba y tan cerca de la boca del compañero o compañera sexual, permite estimular mejor su zona íntima.

Por otra parte, esta variación aumenta el contacto del cuerpo en toda su superficie estimulando otras extensiones. “Como no es una pose cara a cara dispone mejor la atención para realizar el sexo oral en el que está abajo y para que el que está recibiendo el placer oral se pueda concentrar en las sensaciones placenteras que le despierta”, agregó el especialista.

En el caso de los hombres, estos podrán disfrutar del estímulo oral de manera más concentrada “En este caso conviene que eleve más las caderas para que el pene y los testículos tengan mejor acceso”, concluyó Ghedin.