El American Cirque en la Valencia en 1927. Los Hermanos Riquelme, figuras estelares

El domingo día 25 de diciembre de 1927, a las tres de la tarde, tenía lugar la inauguración del American Cirque del empresario Fabián Moscardó. Presentaba en la ciudad su espectáculo formado por veintidós números en los que participaban más de setenta artistas de muchas nacionalidades.

American Cirque. Valencia, 1927. A. P. R. S.

American Cirque. Valencia, 1927. A. P. R. S.

Entre los extranjeros sobresalían Los Albertini, reconocidos equilibristas sobre cañas de bambú considerados como únicos en su género que actuaban por primera vez en Valencia.

Entre los extranjeros sobresalían Los Albertini, reconocidos equilibristas sobre cañas de bambú considerados como únicos en su género que actuaban por primera vez en Valencia. El Trío Fessy eran acróbatas sobre trapecios volantes. Los clowns Loulou y Atoff  ofrecían como novedad sus espejos giratorios.

También Kleber, un artista aristocrático, ataviado con frac y sombrero de copa, que presentaba sus dos gallos cantores, un número jamás visto en la ciudad.

El circo no presentaba animales feroces y sí pequeños animalitos domésticos como Los Sentis que actuaban junto a sus Perros Cómicos o Comediantes. También Kleber, un artista aristocrático, ataviado con frac y sombrero de copa, que presentaba sus dos gallos cantores, un número jamás visto en la ciudad.

Hermanos Riquelme. Circo Americano, 1927. A.  P. R. S.

Hermanos Riquelme. Circo Americano, 1927. A. P. R. S.

Sobresalían los Hermanos Riquelme, saga de payasos únicos en su género que tanta relación tuvieron con Valencia. Humberto utilizaba en ocasiones el nombre artístico de Caracatre, con su inseparable bigote, vestía impecable con chistera. Francisco, el augusto Salvador y Juan Carablanca.

Los Gallos Cantores. American Cirque. Valencia, 1927. A. P. R. S.

Los Gallos Cantores. American Cirque. Valencia, 1927. A. P. R. S.

A los Riquelme también participaron en diferentes circos y espectáculos de toda España y en algunos países de Europa. En los años treinta actuaban con el Gran Circo Maravillas de Eugenio Romero, donde eran artistas consagrados llegando a casarse dos de los hermanos con dos hijas del citado empresario. En plena guerra civil, 1938, vemos a Salvador Riquelme actuando como augusto en el mítico Circo Alegría, fundado por Gil Vicente Alegría. También realizaron actuaciones en los circos Imperial y España. Otro de los Riquelme fue Humberto Riquelme Díaz. En los años 30 figuraba como clown formando parte del Jurado Mixto de Espectáculos de Madrid.

Posteriormente los Hermanos Riquelme, contratados por Rafael Dutrús Llapisera, realizaron sus números cómicos en las plazas de toros…

Posteriormente los Hermanos Riquelme, contratados por Rafael Dutrús Llapisera, realizaron sus números cómicos en las plazas de toros, a semejanza del toreo bufo que tanto caracterizó a los artistas valencianos de este genero. No podemos olvidar al popular malabarista valenciano Enrique Riquelme Romero, conocido como Enrique Romero (Premio Nacional del Circo, 2000), perteneciente a la tercera generación de estos artistas circenses.

American Cirque, Los Riquelme, Los Perros Comediantes, junto a aquellos pobres gallos que cantaban su particular quiquiriquí entre el asombro y las risas.

A. P. R. S. = Archivo Privado de Rafael Solaz

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2 Responses to "El American Cirque en la Valencia en 1927. Los Hermanos Riquelme, figuras estelares"

  1. Javier Luna  31 de marzo de 2015 at 11:28

    Rafael Solaz se esfuerza con denuedo en ofrecernos detalles de nuestra historia que nos hagan rememorar circunstancias significativas agradables y/o positivas y en la presente ocasión, con la referencia al Mundo del Circo, lo consigue plenamente.

    Eugenio Romero (“Romans”) fué el Fundador del Gran Circo “Maravillas” que estuvo abierto, al menos, desde 1920 hasta finales de los cuarenta. Y a partir de 1928 los Hermanos Riquelme fueron fijos en el mencionado Circo. Sus nombres : Humberto (“Caracatre”), siempre ataviado con chistera y bigote; Francisco, Salvador (“El Tonto Salva”) y Juan (“Carablanca”). Amelia (“Nelly”) y Marina -hijas del Empresario- se casaron con Humberto y Salvador respectivamente.

    El inicio de la Guerra Civil sorprendió en Ávila al Circo “Maravillas”, que fué destruído por los bombardeos y sus integrantes, abandonando las Instalaciones, huyeron a Portugal. Posteriormente, tras diferentes avatares, regresaron a Valencia y el Empresario Secundino Cortés se presentó sin dinero y sin Carpa, pero ofreció pagar a la Compañía con unos Décimos de Lotería, que resultaron premiados con el 2º Premio, lo que permitió a todos mejorar sustancialmente la situación en la que se hallaban.

    A finales de los cuarenta, cerraba sus puertas el Circo “Maravillas” y el Empresario “Llapisera” les contrataba,como muy bien se indica en el artículo, para los Espectáculos Cómico- Taurinos.

    No es posible concluir sin las palabras de Enrique Romero : “Elegí el nombre artístico de Romero por mi abuelo, que triunfó. Sé que lo que más le gusta al público es el suspense en el número. Otra de mis máximas es : Todo lo que hagas, hazlo con el corazón. Me siento muy orgulloso de mi familia”.

    Suele decirse y, con razón, “EL MARAVILLOSO MUNDO DEL CIRCO”, pero hoy voy a permitirme la licencia de afirmar lo que sigue : “EL MARAVILLOSO MUNDO DEL CIRCO NO LO SERÍA SI NO HUBIESEN PERSONAS EXCEPCIONALES QUE DEDICAN LO MEJOR DE SÍ MISMAS PARA QUE LOS DEMÁS PODAMOS DISFRUTAR DEL MAYOR Y MEJOR ESPECTÁCULO DEL MUNDO”. ¡ GRACIAS !.

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  2. Julio Cob  31 de marzo de 2015 at 12:12

    El circo, en su lealtad con la Navidad y su feria ha estado de siempre casado con el mundo de los niños, sin desdeñar al de los mayores, en un ambiente pletórico de magia, de riesgo… de fascinación.

    La caravana del circo llegaba a Valencia y un mundo de ilusión se alojaba bajo la lona al calor de las luces que alumbraban al trapecista volando entre cuerdas o al del payaso que tanto embelesa al público infantil.

    Y en el Levante feliz de los años veinte no podía faltar el circo con su clan familiar y las más prestigiosas figuras de su peculiar mundo, algunas de origen valenciano, tal y como sucedería unos cuantos años después.

    Rafael Solaz y de su universo de recuerdos, también fiel a su cita con sus lectores, esgrime lo más granado de aquel repertorio que hacía posible el fascinante mundo del circo.

    Lonas, luces, silencios y “mascletás” de diversión en suma, en las tardes de circo de cualquier día de Nadal.

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