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El Ayuntamiento de Madrid cambiará el nombre de una treintena de calles franquistas

AGENCIAS El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado este martes retirar de inmediato cinco placas y monolitos que honran a personas relacionadas con la dictadura franquista y cambiar el nombre de una treintena de calles o plazas.

La iniciativa ha sido aprobada con los votos a favor del PSOE -que había presentado la iniciativa-, Ahora Madrid y Ciudadanos mientras que el Partido Popular se ha opuesto.

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El PP ha argumentado para oponerse que el PSOE no aceptó una enmienda que, recogiendo de forma literal el artículo 1 de la Ley de Memoria Histórica, pedía que en la redacción de los motivos para cambiar los nombres se incluya a quienes cometieron represión “por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa”.

Según ha detallado la delegada de Cultura y Deportes, Celia Mayer, en los próximos seis meses cambiarán los nombres del callejero como la plaza de Arriba España, Caídos de la División Azul, la plaza del Caudillo, calle Primero de Octubre, avenida del General Fanjul, avenida del Arco de la Victoria, Comandante Zorita, Hermanos García Noblejas, General Yagüe, General Moscardó o la plaza Fernández Ladreda.

Cambiarán además la calle Batalla de Belchite, plaza Hermanos Falcó y Álvarez de Toledo, paseo Muñoz Grandes, General García de la Herrán, plaza Juan Pujol, General Asensio Cabanillas, General Dávila, General Kirkpatrick, Capitán Cortés, Estanislao Gómez, General Millán Astray, el paseo del General Sagardía Ramos, Crucero de Baleares, Francisco Iglesias, General Orgaz, Eduardo Aunós, pasaje General Mola, General Varela y General Saliquet.

Junto a estas calles, se eliminarán inmediatamente cinco vestigios franquistas: la lápida de José García Vara en la calle Arrieta; el monolito al Alférez Provisional en la plaza Felipe IV; la lápida a los Caídos de Chamartín de La Rosa, en la plaza Duque de Pastrana; el monumento a los mártires de la Sacramental de San Isidro en el paseo Ermita del Santo; y la placa a los Hermanos Falcó y Álvarez de Toledo en Barajas.

Las modificaciones han sido elegidas a propuesta de la cátedra de memoria de la Complutense, según ha explicado la delegada de Cultura y Deportes, que ha incidido en que “no hay margen de duda” de que honran a “incitadores del golpe de Estado o ejecutores de delitos de lesa humanidad”.

Se sustituirán por nombres de acontecimientos relevantes de la ciudad o por personas “olvidadas” que lo merecen porque con su trabajo han contribuido a que se produzcan avances relevantes o han sido significativas para la historia de la capital.

La medida no tiene coste para el Ayuntamiento salvo los 54 euros que cuesta cada placa.

El Ayuntamiento también espera impulsar un Plan Integral de Memoria, en colaboración con asociaciones y cátedra de la UCM, que incluye una guía para cambiar el nombre de calles, el calendario para hacerlo, los criterios, la cuantía económica y los mecanismos para agilizar los trámites a los ciudadanos. El plazo del que se dota es de cuatro meses.

Mayer también ha planteado traer al Ayuntamiento en cuatro meses “una declaración institucional de condena al franquismo y de reconocimiento a las víctimas de la dictadura”.

Primeras reacciones
El concejal socialista Ramón Silva ha justificado la iniciativa recordando que hubo una denuncia contra el Ayuntamiento por incumplir la Ley de Memoria, y el PSOE aprovechó para presentar la propuesta en el siguiente pleno, negando así que lo hiciera por motivos electoralistas, como el acusó el grupo de Ahora Madrid.

Silva ha defendido cambiar los nombres de estas calles y espacios porque es una “deuda de todos los demócratas con quienes defendieron legitimidad del gobierno republicano”.

No obstante, ha recalcado que la deuda con los represaliados no se salda sólo con eso, sino que hay que comprometerse en otras tareas pendientes, como la búsqueda y apertura de fosas. “Es urgente empezar, llevamos muchas décadas de retraso”, ha afirmado.

Esperanza Aguirre ha asegurado que el PP hubiera votado a favor de la iniciativa si se hubiera aceptado su enmienda para garantizar que se actúa contra la violencia o persecución “por razones políticas, ideológicas o religiosas”, y ha subrayado que rechazar su enmienda supone olvidar el espíritu de reconciliación que presidió la Transición.

Como ejemplo del “sectarismo” del equipo de Gobierno, ha citado al Comandante Zorita, al que se dio una calle por haber sido el primer español que rompió la barrera del sonido, y al que el PCE no le quiso quitar la calle cuando se revisó el callejero en los años ochenta.

Y ha criticado al PSOE por hacer “seguidismo” de Podemos en esta cuestión, algo que ha contribuido, en su opinión, a que en las elecciones generales los socialistas hayan caído hasta la cuarta posición en la Comunidad.

La portavoz socialista, Purificación Causapié, ha criticado al PP por querer “hacer una aplicación parcial” de la Ley, que a su juicio es lo que pretendía la enmienda popular, que “nos ataba las manos y nos colocaba en una situación sesgada”. “Era una excusa para votar en contra”, ha dicho, porque el PP “siempre pone zancadillas para evitar apoyar la Ley”.

Desde Ciudadanos, Sofía Miranda ha lamentado que 80 años después de la Guerra se siga usando la Memoria Histórica como “arma arrojadiza”, aunque su grupo ha votado a favor porque hay que “cerrar heridas, dar dignidad y reconciliar”.

Begoña Villacís, portavoz de C’s, también ha acusado al PSOE de buscar “generar divisiones”e impedir el acuerdo de todos los grupos.

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