originalPasaron 600 años desde que alguien, un autor anónimo, se sentó y escribió sin saberlo lo que tiempo después se convertiría en el misterio criptográfico más grande de la historia. Con un alfabeto desconocido, durante siglos mantuvo en vilo a los expertos que esbozaron diversas teorías: desde manuales alquímicos hasta diarios en una lengua extranjera ya en desuso.

El misterio parece haberse terminado. En los últimos días, Nicholas Gibbs, experto en historia de la medicina, publicó un artículo en British Times Literary Supplement en el que asegura que el manuscrito se trata en realidad de un manual médico.

El manual Voynich le debe su nombre a Wilfrid Voynich, el anticuario italiano que lo redescubrió en 1912. Su texto es incomprensible. Por más paradójico que suene, es un libro que nadie pudo leer, aunque sus ilustraciones abrieron paso a las elucubraciones. Por sus dibujos de plantas raras, mujeres desnudas y criaturas curiosas se especuló si era un tratado farmacéutico, botánico, biológico y astrológico.

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El texto está escrito en un alfabeto incomprensible

En los ’60, se supo que esa verba era una lengua natural porque cumplía la Ley de Zipf, que mide la repetición de las palabras para establecer si existe la consistencia necesaria para considerarla como tal. En cambio, los lenguajes inventados no cumplen con la regularidad suficiente.

Ahora, Gibbs pudo establecer ciertas ligaduras latinas. “Las ligaduras se desarrollaron como atajos de la escritura. Se componen de letras seleccionadas de una palabra, que juntas representan la palabra entera, no tanto como un monograma. Por ejemplo, con “&”, su diseño incorpora las letras “e” y “t”, que se deletrean en latín “et”, que significa “y”. Cada símbolo en el texto representa una palabra entera en lugar de una sola letra”, escribió.

Tras ese patrón, reconoció dos ligaduras en el manuscrito Voynich: Eius y Etiam. “Pensemos que la medicina en la Edad Media tenía un elemento supersticioso. Aquellos que la practicaban realmente creían en la influencia de los planetas. De ahí que también existieran ilustraciones del Zodiaco”, explicó.

 De acuerdo al historiador, el texto se focalizó en temas ginecológicos y funciona como un manual medieval de medicina que se llevó a cabo con un sistema de notación plagado de abreviaturas. “Parece un manual de instrucciones para la salud y el bienestar de las mujeres más acomodadas de la sociedad, uno que posiblemente fue adaptado a una sola persona”, concluyó Gibbs.

Sin embargo, más allá del avance, queda mucho por descubrir. El sinfín de abreviaturas que se desprenden de las páginas no tienen, en su gran mayoría, un significado. Aún hace falta un índice que funcione como glosario; un hito que hoy parece lejano.editorial-espanola-publica-manuscrito-misterioso_908920080_103108725_667x375

Un extraño manuscrito de la época medieval, con contenidos desconocidos, escrito hace unos 500 años por un autor anónimo, en un alfabeto no identificado y con un idioma incomprensible:el voynichés.

Se trata del ‘Códice Voynich’, calificado como uno de los manuscritos más raros del mundo por las incógnitas que esconde en su interior.

El libro está a buen recaudo en la Biblioteca Beinecke de laUniversidad de Yale (Estados Unidos), que ha dado autorización para que la editorial española, Siloé, reproduzca en facsímil (una copia o reproducción casi idéntica) las 252 páginas manuscritas del Códice.

Siloé pretende hacer una réplica minuciosa todos los detalles del original , intentando incluso conseguir la misma textura del papel.

70 artesanos y especialistas se encargarán de realizar cada una de las copias, que se prevé que pueden llegar a costar hasta 17.000 dólares.

Orígenes del misterioso manuscrito

Según los expertos, el lugar más probable de origen del texto es el norte de Italia. Como recoge RT, fue denominado ‘Códice Voynich’por el comerciante de libros polaco Wilfrid Voynich, quien compró la obra en 1912.

Como explica el científico estadounidense, Terence McKenna, el autor más probable del Códice sería John Dee, astrólogo, alquimista y ocultista inglés consultor de la reina Isabel I.

Según McKenna, la obra contiene información sobre las características medicinales de varias plantas desconocidas por la ciencia en aquel entonces.

Los alquimistas eran considerados en la época medieval como brujos y herejes, por eso, todos sus conocimientos tenían que publicarse utilizando textos inventados y desconocidos para los demás, para no levantar sospechas y meterse en problemas.