La fotógrafa brasileña Luisa Dorr muestra sus personalísimas imágenes de Itabaianinha.

Maria perdió a sus padres cuando tenía siete años. Desde entonces y hasta los ochenta, ella y sus hermanos sustentaron a la familia trabajando de sol a sol en la plantación de maíz cercana a la ciudad de Itabaianinha, en el estado de Sergipe. Maria nunca creció más allá de los 91 centímetros de estatura.enanos-brasil-01

La fotógrafa Luisa Dorr nos cuenta que a Itabaianinha se la conoce a veces como la ciudad de los enanos porque allí se concentra una cantidad inusitada de adultos de menos de 1,45 metros de estatura. Se estima que, de sus 40.000 habitantes, entre 75 y 150 son enanos (ellos prefieren este término al de personas pequeñas), es decir, uno de cada 266 habitantes. Para hacernos una idea, en el resto del país la proporción es de un enano por cada 10.000 personas de estatura media.

1485774523377-1485189477272-LD-Land-of-giants-0011

Joaldo, de 26 años, y su novia.

La fotoperiodista, que pasó tres días en compañía de los enanos de Itabaianinha, inicialmente se topó con la reticencia de la comunidad a su proyecto. Muchos pensaban que, como ya había ocurrido anteriormente, Dorr era otra productora con ambiciones de revolucionar la comedia televisiva a costa de los pequeños habitantes de esta localidad. Algunos de ellos se ofrecieron a posar solo a cambio de dinero; pese a que Dorr no se opone moralmente a pagar a sus modelos, decidió no hacerlo esta vez.

enanos-brasil-11

Aldileide Francisca de Santana.

Pocas horas después de su llegada, Dorr consiguió entablar conversación con un enano al que compró un perrito caliente en su bar. Más tarde conoció por Facebook a un hombre llamado Sergio, quien enseñó a Dorr la ciudad y la invitó a asistir a un partido de fútbol de enanos.

enanos-brasil-06

Jugadores de fútbol de Itabaianinha.

Dorr visitó Itabaianinha en marzo, cuando el calor es sofocante, por lo que se limitó a hacer fotografías en las horas en las que el sol no estaba en su cénit. Pese a ello, su proyecto le permitió apreciar lo duro que muchas de estas familias trabajan para sobrevivir. Aunque las casas y los coches de los enanos están adaptados a su estatura, sus trabajos son los mismos que los de cualquier persona de talla media.

enanos-brasil-02

Valerio Fonseca Melo, de 65 años, está jubilado, pero fue jugador de fútbol y agricultor.

Los enanos de Itabaianinha poseen un tipo de enanismo muy poco común en el resto del mundo, ya que la mutación genética que sufren afecta a su estatura pero no a la proporción de sus miembros, que se mantiene igual que la del resto de personas.

Trabajando en su proyecto, Dorr conoció a enanos que se sentían cómodos con su estatura, como Maria, que le aseguró que nunca había sentido el deseo de ser más alta. La población enana de Itabaianinha está disminuyendo, posiblemente debido a que cada vez hay más matrimonios entre enanos y personas de estatura media. Así, la mayoría de los enanos que quedan en la ciudad son de edad muy avanzada.

enanos-brasil-05

Juvencia Maria de Melo, de 65 años, trabajó recogiendo naranjas y limones en una granja hasta los 62.

Dorr dejó clara su intención de compartir sus fotografías con las personas que conociera durante el proyecto. “Es una zona pobre de Brasil”, explica, “y muchas de estas personas nunca han tenido sus fotografías en papel”.

1464189654_366336_1464217347_sumario_normal

Maria das Piaba, que en esta foto tenía 101 años, falleció el año pasado. Quedó huérfana a los siete años y su casa fue construida gracias a los donativos de los vecinos de la localidad.

Hace unos meses, Dorr tuvo noticias del fallecimiento de Maria a la edad de 101 años. Pensando en los días que pasó con Maria en la plantación, la fotógrafa escribió: “Es una familia sencilla con una hermosa historia. A pesar de lo duramente que han trabajado toda su vida, se sienten felices y agradecidos”.

enanos-brasil-03

Beatriz Nascimento da Cruz, de 75 años, es la propietaria de un mercado muy popular en Itabaianinha, en el que vende dulces, helado y productos similares. Su hermano, João Nascimento da Cruz, de 71 años, tenía un bar pero ya está jubilado. Beatriz es virgen. Dijo que nunca había tenido novio y que en su época los enanos no se casaban.

enanos-brasil-04

Francisco José dos Santos, alias Dodinha, tiene 91 años y es el enano más anciano de la ciudad. Hace dos años, Dodinha sufrió una caída montando a caballo y estuvo a punto de morir. Pese a ello, su pasión por los caballos no ha perdido intensidad.

enanos-brasil-07

Manuel, 18 años.

enanos-brasil-01

Cruz Juárez, de 52 años, ha tenido problemas con la bebida y dejó el alcohol hace tres meses, tras sufrir un accidente que lo dejó tres días en coma.

enanos-brasil-12

Clecio Ribeiro, de 35 años, trabaja en el supermercado Prado Vasconcelos. En su tiempo libre, le gusta tocar música con su hermano.