“Si tuviera que hacerlo de nuevo, no lo habría mantenido”, escribió la ex candidata demócrata a la Casa Blanca en un largo texto publicado en su página de Facebook el martes por la noche.

En 2007, una mujer integrante de su equipo de campaña y que trabajaba bajo las órdenes de Burns Strider, asesor para los temas religiosos, acusó al hombre de acoso sexual reiterado.

La entonces directora de campaña, Patti Solis Doyle, recomendó despedir al consejero, pero Clinton optó por imponerle una retención sobre su salario y terapia, y dispuso que la mujer fuera transferida a otro departamento.

“Lo hice porque no pensaba que despedirlo fuera la mejor solución al problema”, escribió Clinton cuatro días después de que un artículo de The New York Times revelara el caso. La ex candidata pensó que la sanción era lo suficientemente severa como para impedir cualquier reincidencia.

“También creo en las segundas oportunidades”, continúa el escrito. “Pero a veces éstas son desperdiciadas y en este caso, aunque no hubo más quejas contra él durante la campaña, fue despedido de otro trabajo varios años después por conducta inapropiada”.

Después del artículo del TimesClinton se habría puesto en contacto con la joven en cuestión, quien le dijo que sentía que su queja siempre fue tomada en serio.

“El hecho de que la mujer se haya sentido escuchada y apoyada refuerza mi convicción de que el proceso funcionó bien, al menos hasta cierto punto”, señaló la demócrata.

La ex jefa de la diplomacia estadounidense aprovechó la oportunidad para criticar a The New York Times por no haber despedido a uno de sus reporteros estrella, Glenn Thrush, acusado de acoso sexual contra periodistas jóvenes.

El prestigioso diario anunció que el periodista, suspendido desde finales de noviembre, no será despedido, pero que ya no cubrirá la Casa Blanca.