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La Guardia Civil desarticula una organización criminal y desmantela un cultivo de 12.000 plantas de marihuana en Chiva

2018-02-01_Op_Greenboard_Valencia_01Hay 5 personas detenidas de origen chino, por delitos contra la salud publica, defraudación de agua y fluido eléctrico, además de pertenencia a organización criminal

Se han realizado 2 registros en la localidad valenciana de Chiva, donde se han incautado droga y efectos valorados en 7 millones de euros

Con esta operación se ha conseguido la mayor incautación de plantas de marihuana en la provincia de Valencia

 La Guardia Civil, en el marco de la Operación “GREENBOARD”, desarrollada en la provincia de Valencia, ha desmantelado una organización criminal y detenido a sus 5 integrantes todos varones de nacionalidad china y  de edades comprendidas entre los 28 y 53 años, a los que se les imputan en distinto grado de implicación los delitos de organización criminal, contra la salud pública por cultivo, elaboración y tráfico de drogas, defraudación de fluido eléctrico y de agua.

En los registros llevados a cabo en la localidad de Chiva (Valencia),  han sido intervenidas 11.863 plantas de marihuana, cuyo peso ronda los 1200 kilogramos, y han sido aprehendidos 25 kilos de marihuana seca envasada en paquetes al vacío y dispuestos para su envío, distribución y consumo.

Los agentes de la Guardia Civil encontraron un sofisticado sistema para la producción de marihuana compuesto por generadores de electricidad, climatizadores, extractores de aire, filtros, lámparas de alta potencia, ventiladores, transformadores, productos específicos para el cultivo, sistemas de alarma, estaciones meteorológicas y una gran cantidad de herramientas y material que conformaba la infraestructura que hacía posible  que los cultivos de marihuana de las naves mantuvieran unas condiciones de humedad y temperatura óptimas para el cultivo intensivo en interior de esta droga, con un elevado poder de producción.

Esta operación supone la mayor incautación de marihuana en la provincia de Valencia. El total de los efectos intervenidos tendría una valoración económica de más de 7 millones de euros.

Las investigaciones comenzaron a finales del pasado noviembre, cuando los agentes de la Guardia Civil de Chiva tuvieron sospechas que varias naves de un  polígono industrial de esa localidad se estuviesen utilizando como laboratorio clandestino de marihuana.

Estas naves industriales se ubicaban en zonas poco transitadas por personas y vehículos, con un pequeño número de empresas y situada en un lugar tranquilo para pasar desapercibido a terceros.

Utilizaban velas para evitar ser detectados

Para evitar ser descubiertos los detenidos, durante sus desplazamientos por el interior de la nave, permanecían continuamente con las ventanas y puertas cerradas, las luces apagadas,  guiándose en la oscuridad por toda la nave con varias velas encendidas y sin hacer ningún tipo de ruido que pudiera delatar su presencia desde el exterior.

Se ha detenido al ciudadano chino que lideraba la organización desarticulada. Esta persona controlaba la producción de las plantaciones, coordinaba las funciones de cada miembro de la banda, siendo el único individuo que hablaba y entendía el castellano de todos los detenidos,  regentando una de las naves industriales registradas.

Escalones especializados dentro de la organización

Los miembros de la organización estaban altamente especializados y cada uno tenía un rol definido y se dividían en «conseguidores», «montadores», «cultivadores» y «cuidadores».

El conseguidor era la persona que se dedicaba en exclusiva a localizar por toda la geografía inmuebles en alquiler que reunieran las condiciones adecuadas para el fin que buscaba la organización, en particular naves en polígonos industriales con poca actividad.

Los montadores eran los miembros de la organización especializados en el montaje de la instalación necesaria para el acondicionamiento de las plantaciones una vez formalizado el contrato de alquiler.

Estas personas trabajaban intensivamente para preparar toda la infraestructura en pocos días y evitar así llamar la atención en exceso.

Una vez la infraestructura estaba lista, varios miembros de la organización, los cultivadores, con productos para el abono de primera calidad y elevado coste, se encargaban de la manipulación de las semillas, macetas y de la tierra necesaria para las plantas de marihuana además de que supervisaban frecuentemente el estado de la plantación.

Los cuidadores, por su parte, contaban con conocimientos avanzados en el cultivo y la manipulación genética del cannabis con el fin de que no desprendieran el fuerte olor característico a cannabis, siendo de olor inocuas y eran los responsables en cada plantación de custodiar y evitar robos así como de cuidar las plantas hasta que alcanzaban el estado óptimo para su recolección y secado. Estas personas eran el escalón más bajo de la organización y durante todo el proceso permanecían en el interior de los inmuebles sin abandonarlos.

Así, ciudadanos chinos en situación irregular en España hacían de jardineros: unos sólo regaban las plantas, otros con conocimientos en cultivos plantaban, cosechaban y pelaban los cogollos y otros preparaban la sustancia estupefaciente para su venta.

Finalmente, una vez recolectada la marihuana destinada al consumo, se realizaba el secado dentro de la misma nave en otra estancia acondicionada a tal fin.

Defraudación de fluido eléctrico y de agua

Los miembros de la organización estaban defraudando el fluido eléctrico ya que habían manipulado los sistemas  eléctricos para no tener que hacer frente al alto coste de las facturas.

La corriente eléctrica era suministrada a las propiedades de forma ilícita, realizando los enganches mediante manipulaciones de anulación de los contadores, lo defraudado podría ascender a los 80.000 €.

El entramado eléctrico instalado para el crecimiento de las plantas, se pudo comprobar que estaba conectado con la línea de distribución, y que estaba preparado para que funcionara la mitad de la instalación cada 12 horas.

Una de las naves industriales registradas contaba con “un sofisticado circuito ilegal eléctrico”, así como con una red de extractores, aire y filtros de carbono “para eliminar los olores de la plantación”. Contaban con sistemas novedosos para evitar olores consistentes en la realización de sofisticadas obras con creación de ventanas y puertas selladas con poliuretano.

De haberse puesto en funcionamiento a la vez, toda la instalación podría haber dañado parte de la línea de distribución, afectando a parte de la población de Chiva, lo que hace ver la cantidad de energía que demandaba.

También realizaron un enganche ilegal a la red de agua que necesita este tipo de cultivos  practicando una excavación en el interior de la nave industrial.

Estos invernaderos usan métodos hidropónicos -sistemas para acelerar los cultivos con disoluciones minerales en vez de suelo agrícola-, de manera que a lo largo del año ofrezcan hasta cuatro cosechas diferentes.

La operación ha sido desarrollada por la Guardia Civil de Chiva. Los detenidos han pasado a disposición del Juzgado nº 2 de Requena (Valencia).

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