La Ley de Sefardies, una salida a los británicos de origen judío-español tras el Brexit

HANNA_FOTO_3La Ley de Sefardíes, aprobada hace dos años, puede beneficiar a los británicos que puedan probar su origen sefardí. De esta forma, a pesar de que el Reino Unido no tiene convenio de doble nacionalidad con España, los futuros nuevos españoles pueden ser incluidos bajo esta excepción que prevé la Ley, de manera que no se vean en la necesidad de renunciar a la nacionalidad británica a cambio de obtener la española. La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, El Brexit, se hará efectiva en un par de años y provoca que los solicitantes tengan que acelerar sus gestiones, ya que el plazo termina en septiembre de 2018, con una posible prórroga de un año más.

Algunos expertos señalan que el pasaporte de Reino Unido sufrirá las consecuencias del Brexit. La salida oficial del pais de la Unión Europea, harán que tengan estatus de ciudadanos no comunitarios con las consecuencias sociales, academicas, turísticas o económicas que eso supone.

Aunque muchos inversores británicos no se plantean vivir en España, si pueden conseguir el pasaporte español, el tercero más poderoso del mundo y permite acceder a más de 158 países sin restricciones, así como agilizar operaciones comerciales en nuestro país. Tras modificarse el artículo 23 del Código civil español, se establece que «quedan a salvo del requisito de renunciar a su anterior nacionalidad los naturales de países mencionados en el apartado 1 del artículo 24 y los sefardíes originarios de España».

Por ello, los británicos que puedan probar su origen sefardí —a pesar de que el Reino Unido no tiene convenio de doble nacionalidad con España— pueden ser incluidos bajo esta excepción que prevé la Ley, de manera que no se vean en la necesidad de renunciar a la nacionalidad británica a cambio de obtener la española.

Poco tiempo para mucho trámite

Todos los interesados tienen de plazo hasta septiembre de 2018, pero en la mayoría de los casos, el estudio de cada expediente puede llevar muchos meses, ya que normalmente cuesta localizar o contrastar la documentación necesaria. “La historia de los judíos ha estado marcada por el destierro, y tampoco ha ayudado la eliminación de familias enteras en la Shoá (Holocausto). Muchas veces hay que tirar del árbol genealógico”, explica Hanna Zohar, experta en Extranjería, además de especialista en Derecho internacional de los negocios,

Según la disposición adicional primera de la Ley 12/2015 se establece que «los interesados deben formalizar su solicitud en el plazo de tres años desde la entrada en vigor de la presente Ley», es decir, a partir del 1 de octubre de 2015 hasta el 30 de septiembre de 2018, también indica que «dicho plazo podrá ser prorrogado por acuerdo del Consejo de Ministros un año más».

Un proceso complejo para demostrar los orígenes

Hanna Zohar, experta en Extranjería además de especialista en Derecho internacional de los negocios, comparte sus reflexiones sobre cómo ha sido el proceso durante este tiempo:

«Haber atendido a tantas personas me ha permitido comprobar que, aunque se trata de una Ley que repara una injusticia histórica —y eso tiene mucho valor— se queda corta. Considero, como abogada, que es muy importante que, en efecto, el Consejo de ministros amplíe la ley durante un año más porque a pesar de los buenos resultados que se están obteniendo, los plazos para presentar las solicitudes son insuficientes en virtud de varios factores: en primer lugar muchas personas tardaron en enterarse de la existencia de esta Ley, y ese es un margen que, por supuesto, debe ser considerado al promulgar una legislación de este tipo».

Por otro lado, llevar a cabo el proceso completo requiere cierto tiempo: hay que recabar mucha información para poder demostrar los orígenes, recopilar documentación histórica, elaborar árboles genealógicos, estudios de apellido, presentar exámenes de conocimiento cultural, y también de idioma para los solicitantes provenientes de países de habla no hispana… hasta el momento no se han presentado más de 7000 solicitudes en la plataforma del Ministerio de Justicia.

No hay plazas en el Instituto Cervantes para finalizar los procesos

Otro punto tiene que ver con los exámenes que se han de presentar, uno, para todos los solicitantes, es el de conocimiento sociocultural de la realidad española y el otro es de idioma español, para aquellos solicitantes de habla no hispana. La Ley establece que estos exámenes de español deben ser gestionados por el Instituto Cervantes, pero no hay centros en todos los países, además, hay un número bajo de convocatorias, por lo tanto las plazas se llenan muy rápido y esto limita a muchos solicitantes. Hay algunos países en los cuales ya no quedan plazas hasta el año que viene.

Evidentemente, si la Ley exige la superación de estas pruebas como requisito indispensable para obtener la nacionalidad española por esta vía, se debe garantizar que existan suficientes plazas para que no haya desigualdades entre unos y otros solicitantes por el mero hecho de no encontrar cupo para estas pruebas: se debe ampliar el número de convocatorias de los exámenes.

Sería deseable que la Ley para sefardíes se flexibilizara también en otros aspectos relacionados con el origen, pues aunque es obvio que deben cumplirse requisitos para legalizar cualquier ciudadanía, no hay que perder de vista el hecho de que estamos hablando de demostrar un vínculo que se remonta a más de 500 años de historia.

En ocasiones este proceso resulta más fácil para quien practica la religión judía, pues puede probar su condición sefardí a través de un certificado emitido por una autoridad rabínica, mientras que a aquellas personas que no son practicantes, pero aseguran tener origen sefardí, se les hace difícil demostrarlo debido a las conversiones, la diáspora y el tiempo transcurrido desde la expulsión.

La Ley establece varios requisitos para que una persona pueda probar su origen sefardí, que no han de cumplirse todos, sino que se valorarán en su conjunto aquellos que sean aportados. Se deben admitir documentos no relacionados con la práctica de la religión pero sí con el origen concreto, tales como certificados o informes genealógicos, estudios de linaje u otros que prevé la misma Ley.

“Ya que se trata de una Ley con espíritu reivindicativo y conciliador, esperamos que se tomen en cuenta estos factores para permitir a aquellos a quienes se dirige que puedan beneficiarse de ella. Es necesario reformar la ley para simplificar los requisitos del procedimiento y ampliar los plazos”, añade Zohar.

Ley que responde a una reparación histórica

En el año 1492 los judíos fueron expulsados por los Reyes Católicos, del territorio que en la actualidad es España, a través del Edicto de Granada, que obligaba a la conversión forzada o, en su defecto, a la expulsión. Más de 500 años después, a modo de recompensa histórica, se aprueba en España una Ley que permite a los descendientes de esos judíos desterrados recobrar la nacionalidad de la que fueron despojados.

La ley fue aprobada en junio de 2015 para luego entrar en vigor el 1 de octubre del mismo año, de manera que hasta el 2016 no hubo las primeras concesiones de nacionalidad  española amparadas en esta ley; pues el procedimiento requiere de la compilación de una serie de pasos, documentos probatorios y presentación de exámenes, dejando aparte el tiempo que requiere la administración para gestionar cada solicitud.

5787 nuevos españoles de origen sefardí

A dos años de la aprobación de la Ley 12/2015 que concede la nacionalidad a los sefardíes de origen, el número de personas que ya han obtenido la nacionalidad española se sitúa en 1.265 casos, sin contar los 4.522 sefardíes que la han adquirido por Real Decreto, dado que esas solicitudes ya se encontraban en distintas fases de tramitación cuando entró en vigor la norma.

Según concreta el Ministerio de Justicia, “pueden acogerse al procedimiento previsto en esta Ley, todos aquellos sefardíes que prueben dicha condición y una especial vinculación con España, aun cuando no tengan residencia legal en nuestro país y sin tener que renunciar a su actual nacionalidad”. Por tanto, la condición de sefardí y la vinculación con España son requisitos que deben coexistir necesariamente. La nacionalidad española se obtiene por una carta de Naturaleza.

No hay que olvidar que hay una parte de los solicitantes con la intención de venir a vivir este país, y otros que, ya están residiendo en España, por estudios o por algún negocio, existe un porcentaje alto de estos nuevos españoles que quieren ostentar la ciudadanía únicamente por motivos personales, casi románticos, en lo que consideran un acto de justicia histórica.

Desde el bufete Zohar Abogados aseguran que el balance hasta la fecha es relativamente satisfactorio. Actualmente se encuentran a la espera de resolución cientos de expedientes que con certeza serán ciudadanos españoles muy pronto.

Valencia noticias Noticias de Valencia, Castellón y Alicante Periódico, prensa digital valenciano, Noticies en Valencià, noticias nacionales e internacionales.

Leave a Reply

Your email address will not be published.