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“La ofensiva de Turquía se convertirá en una guerra abierta que desestabilizará totalmente Próximo y Medio Oriente”

David Pérez Fernández
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El investigador de la UVa David Pérez Fernández, quien defenderá su tesis doctoral sobre Turquía y la UE el próximo otoño, opina sobre el conflicto, en plena actualidad por la invocación de Turquía al artículo 4 del Tratado de Washington de la O

UVA/DICYT El pasado 28 de julio, el Consejo del Atlántico Norte, el principal órgano de toma de decisiones de la OTAN, apoyaba a Turquía en su ofensiva contra los rebeldes kurdos y el Estado Islámico, tras la escalada de la violencia en sus fronteras con Siria e Iraq. Días antes, Turquía invocaba el artículo 4 del Tratado de Washington por el cual cualquier aliado puede convocar una reunión si siente amenazada su integridad territorial, su independencia política o su seguridad.

Según David Pérez Fernández, investigador del Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Periodismo y Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Valladolid (UVa) y experto en la cuestión turca, el conflicto “se convertirá previsiblemente en una guerra abierta que terminará por desestabilizar totalmente el Próximo y Medio Oriente y afectará a más estados de la región”.

Pérez Fernández, que ha concluido recientemente su tesis doctoral en torno Turquía, dirigida por los profesores de la UVa Ricardo Martín de la Guardia y Guillermo Pérez Sánchez, explica cómo se ha llegado hasta este punto. “Turquía tenía estrechas y cordiales relaciones con Siria pero a partir de 2011, cuando se produjeron las revueltas árabes, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan pasó a un enfrentamiento abierto con el presidente sirio Bashar al-Asad”. Desde el inicio de la guerra civil siria, el gobierno de Bashar al-Asad acusó a las autoridades turcas de ayudar a la oposición siria en el país.

“Turquía no veía al Estado Islámico (EI) como un enemigo sino como un aliado para poder derrocar al régimen sirio. De hecho, Turquía, Arabia Saudí y Qatar han llegado a proveer de logística y armas a miembros del EI, e incluso el EI ha utilizado el sur de Turquía para acceder a Siria e Irak”, precisa el experto. No obstante, Turquía podría haber aceptado involucrarse en la campaña contra el EI para atacar a sus verdaderos contrincantes, los separatistas kurdos y su partido, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Los kurdos son la minoría étnica sin Estado propio más importante de todo Oriente Medio, con más de 30 millones de personas repartidas entre Turquía, Siria, Irak e Irán. En Turquía se estima que un 20% de la población es de origen kurdo.

“El PKK estaba luchando contra el Estado Islámico y Turquía veía cómo los separatistas utilizaban territorio turco para defender zonas fronterizas de Siria e Irak. Erdogan y el nacionalismo turco consideran al PKK una amenaza contra la integridad turca. Por ello, Turquía ha utilizado la lucha contra el EI para debilitar a la cuestión kurda, es decir, al Partido Democrático de los Pueblos (HDP), que tuvo un fuerte respaldo en la urnas en los comicios legislativos celebrados el pasado junio, y que le permitió acceder a la Asamblea Nacional turca”, apunta el investigador, quien recuerda que actualmente el país cuenta con un gobierno provisional.

“En las pasadas elecciones de junio el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) del presidente Erdogan no ha obtenido la mayoría absoluta. Erdogan quería ser el Atatürk del siglo XXI –en referencia al primer presidente de la República, Mustafa Kemal Atatürk, quien impulsó reformas para crear un Estado moderno, democrático y laico- pero las circunstancias electorales no se lo han facilitado a su partido y ahora, tratando de atacar al EI y de debilitar al proyecto kurdo, quiere terminar de erigirse como el gran líder turco”, concluye.

Una tesis doctoral pionera

La tesis doctoral de David Pérez Fernández, Turquía y la Unión Europea: nueva frontera del sureste europeo, cuya defensa tendrá lugar el próximo septiembre, es la primera a nivel nacional que se realiza en torno a Turquía desde una perspectiva historiográfica. El trabajo en esta línea de investigación se inició en 2003 de la mano de la profesora de la UVa Carmen Rodríguez, ahora jubilada. Tras presentar en 2005 su tesina en torno a esta temática, Pérez Fernández decidió profundizar en esta línea en su tesis doctoral.

En sus primeros pasos, el investigador contó con la ayuda de la Embajada de Turquía en España, en concreto, de la consejera en el área de Cultura en aquel momento, Zeynep Kaleli, quien además le invitó junto a un grupo internacional de investigadores a visitar el país. Después, ha podido regresar a Turquía en otras ocasiones y acceder a centros de investigación y universidades y consultar sus fuentes, e incluso conocer a personalidades que han tenido importancia en el desarrollo de la historia del país en los últimos años.

Pese a que el idioma podía suponer un hándicap, el investigador apunta que desde el punto de vista académico Turquía es un país bilingüe y que sus publicaciones se editan simultáneamente en turco e inglés, lo que facilita el acceso a estas fuentes. También la prensa cuenta con ediciones digitales en inglés, lo que le ha permitido seguir de cerca la actualidad del país. Por otro lado, en estos años la Biblioteca de la UVa ha adquirido publicaciones en torno a Turquía que le han servido para completar sus fuentes.

“Aunque en España no se estudia habitualmente el tema de Turquía, en Europa es común y en cualquier campus británico, francés o alemán existen estudios turcos, al igual que en Estados Unidos donde grandes instituciones y fundaciones se centran en temas relacionados con este país”, agrega.

Turquía, hoy más lejos de la UE

La actual República de Turquía, centro neurálgico de un Imperio Otomano que se prolongó durante más de seis siglos y cuya expansión llegó hasta el corazón de Europa, es fruto de un abrupto proceso de desmembración que tuvo lugar tras el final de la I Guerra Mundial.

Desde los años 50, Turquía ha manifestado su deseo de formar parte de las comunidades europeas que nacieron al finalizar la II Guerra Mundial, un deseo que se materializó en el Acuerdo de Ankara de 1963, pero su integración no llegó a producirse.

Desde ese momento, y paralelamente al desarrollo, primero, de la Comunidad Económica Europea (CEE) y, después, de la actual Unión Europea (UE), las negociaciones con Turquía se han mantenido, con altibajos, y en la actualidad sigue siendo candidato oficial a formar parte de la UE.

No obstante, las relaciones entre ambos son complejas y los problemas internos del país hacen que su entrada definitiva en la UE sea difícil. “Turquía está hoy más lejos que hace 10 años de su integración en la UE. Si quiere acceder a la Unión Europea tiene que solucionar dos problemas que arrastra desde hace décadas y que son fundamentales: la cuestión kurda y el reconocimiento de Chipre. Pero esto es difícil ya que, entre otros aspectos, el nacionalismo turco, que se encuentra tanto en el espectro político de izquierdas como de derechas, impide dar los pasos necesarios para lograr soluciones”, concluye David Pérez.

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