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Los asesinos barbáricos no nos intimidarán

A continuación una traducción de un comentario conjunto cuyos autores son el presidente Obama de Estados Unidos y el primer ministro británico David Cameron y que fue publicado originalmente en inglés en el diario Times de Londres el 4 de septiembre.

Foto dalje.com

Foto dalje.com

Por David Cameron y Barack Obama

Cuando la OTAN se reunió la última vez en Gran Bretaña en 1990, la Guerra Fría estaba en proceso de concluir. Cuando Margaret Thatcher y el Presidente Bush (padre) prometieron permanecer unidos, muchos pudieron haber pensado que una nueva era de paz y prosperidad haría esta gran alianza de seguridad menos relevante. Pero hoy día la OTAN es tan vital para nuestro futuro como nunca.

Nos reunimos en un momento en el que el mundo enfrenta muchos cambios peligrosos y en evolución. Al este, Rusia se ha saltado las reglas con su anexión ilegal y autoproclamada de Crimea y sus tropas en territorio ucraniano, amenazando el Estado de una nación soberana. Al sur, hay un arco de inestabilidad desde África septentrional hasta el Sáhel y Oriente Medio.

El crecimiento de la tecnología y la globalización, pese a sus grandes beneficios y oportunidades, ha puesto el poder una vez reservado a los estados en manos del individuo, aumentando la capacidad de los terroristas para hacer daño. Los asesinatos absolutamente despreciables de dos periodistas estadounidenses a manos del Estado Islámico de Iraq y el Levante (ISIL) son tan sólo la más reciente evidencia del extremismo brutal y venenoso que asesina indiscriminadamente y amenaza con exportar el terrorismo al exterior.

Hay quienes dicen que no debemos involucrarnos para resolver estas amenazas. Hay otros que dudan que la OTAN tenga la capacidad de adaptarse para encarar los retos que enfrentamos. Es crucial que afrontemos estas creencias de frente.

En primer lugar, quienes desean adoptar un enfoque aislacionista no comprenden la naturaleza de la seguridad en el siglo XXI. Los acontecimientos en otras partes del mundo, particularmente en Iraq y Siria amenazan la seguridad en nuestros países.

Y la OTAN no es sólo una alianza de amigos que se ayudan unos a otros en momentos de necesidad. También es una alianza basada en intereses nacionales propios. Ya sea que existan agresiones regionales desenfrenadas, o que haya perspectivas de que combatientes extranjeros puedan regresar de Iraq y Siria y representen una amenaza para nuestros países, los problemas que hoy enfrentamos ponen en peligro la seguridad de los pueblos británico y estadounidense, y del mundo entero.

Nuestras naciones siempre han creído que somos más prósperos y estamos más seguros cuando el mundo es más próspero y seguro. Así que tenemos un verdadero interés en asegurarnos de que las generaciones crezcan en un mundo en donde las niñas escolares no sean secuestradas, las mujeres no sean violadas durante conflictos, y las familias no sean masacradas a causa de su fe o sus afiliaciones políticas. Es por eso que hemos diezmado considerablemente a al Qaeda y hemos apoyado al pueblo afgano. Y es por ello por lo que no fallaremos en nuestra determinación de confrontar a ISIL. Si los terroristas piensan que nos debilitaremos frente a sus amenazas, no pueden estar más equivocados.

Países como Gran Bretaña y Estados Unidos no serán intimidados por asesinos barbáricos. Seremos más directos en la defensa de nuestros valores, porque un mundo con mayor libertad es parte fundamental de la manera en que mantenemos a nuestros pueblos más seguros.

En segundo lugar, creemos que la OTAN puede adaptarse para hacer frente a los nuevos retos que encaramos. Los cambios que necesitamos están claros. Con Rusia intentando forzar a un estado soberano a abandonar su derecho a la democracia a punta de pistola, debemos apoyar el derecho de Ucrania de determinar su propio futuro democrático y continuar con nuestros esfuerzos para aumentar las capacidades de Ucrania. Debemos utilizar a nuestras fuerzas militares para asegurar una presencia persistente en Europa oriental, dejando en claro a Rusia que siempre sostendremos los compromisos de autodefensa colectiva establecidos en el Artículo 5.

Y debemos de apoyar esto con una fuerza multinacional de respuesta rápida compuesta por fuerzas terrestres, aéreas, marítimas y especiales, que puedan desplegarse a cualquier parte del mundo de una manera expedita. Todo esto requerirá inversiones por parte de los países de la OTAN en las capacidades que sean necesarias.

Estados Unidos y Gran Bretaña son sólo dos de cuatro países de la OTAN que han cumplido con la meta de gastar un dos por ciento de sus respectivos PIB en defensa, y otros estados urgentemente deben acelerar sus esfuerzos para también llegar a esta meta. Al hacerlo, se enviaría un poderoso mensaje a todos aquellos que nos amenazan de que nuestra resolución colectiva es más fuerte que nunca. Pero si bien una sólida respuesta de seguridad es esencial, no podemos depender únicamente de nuestra fuerza militar. Debemos utilizar todos los recursos a nuestro alcance: militares, económicos y políticos.

Los terroristas prosperan en la inestabilidad política. Así que debemos de invertir en la construcción de cimientos para sociedades libres y abiertas, incluyendo la creación de un gobierno auténticamente incluyente en Iraq que agrupe a todos los iraquíes: sunitas, chiitas, kurdos, cristianos y miembros de otras poblaciones minoritarias. Cuando las amenazas a nuestra seguridad emanan cada vez con mayor frecuencia de más allá de las fronteras de la OTAN, debemos desarrollar más asociaciones con otros países que compartan nuestros valores y que deseen un mundo tolerante y pacífico.

Ello incluye apoyar a los socios que están llevando a cabo la lucha contra ISIL en el terreno, como hemos hecho al aumentar el apoyo a las fuerzas de seguridad kurdas e iraquíes. Y debemos utilizar nuestra experiencia para proporcionar capacitación y asesoría a las fuerzas de otras regiones, ya sea en Georgia o en Oriente Medio, fortaleciendo así la capacidad de las fuerzas locales para que confronten las amenazas locales.

Debemos trabajar también con organizaciones internacionales tales como la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa con el fin de apoyar las normas democráticas, lo cual es la razón por la que han sido invitados a nuestra cumbre. Y debemos reconocer que podemos y debemos utilizar todas las herramientas, incluyendo a aquellas fuera de la alianza, tales como la presión económica que se ejerce sobre la economía rusa.

Al trabajar juntos somos más fuertes, ya sea al oponernos a Rusia o confrontar a ISIL. Así que hoy en Newport debemos de invocar la resolución común que inspiró a los fundadores de la OTAN. Con más de 60 países representados en esta cumbre, podemos hacer de esta orgullosa alianza de países transatlánticos una red de seguridad más eficaz que fomente la estabilidad alrededor del mundo. Una red que Estados Unidos y Gran Bretaña continuarán liderando no sólo por ser su deber moral, sino porque sólo a través del apoyo a la paz, la democracia y los derechos humanos en todo el mundo, mantendremos seguras a las familias británicas y estadounidenses.

 

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