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Música para “señoras bien, señoras feten”

Ana María Galarza Ferri. Periodista.Ana María Galarza Ferri.

Periodista.

(“Señoras bien, señoras fetén” es una de las canciones de Las Bistecs, el grupo español que “quiere molestar”)

El pasado mes de noviembre el diario El Pais publicaba un artículo titulado “Taburete: un grupo ‘indie’ para gente bien”. Desde entonces uno de los periódicos nacionales de referencia ha publicado otros dos artículos más sobre este grupo y estos se suman a una lista de reportajes sobre el hijo de Barcenas que empezó mucho tiempo atrás; publicidad gratuita señores.

¿Por qué hablo de esto ahora? Pues porque durante el café de domingo de este fin de semana un grupo de adolescentes próximo cantaba Sirenas, uno de los hits de Taburete. Todos ellos eran totalmente conscientes de que es el grupo del hijo de Barcenas y de que este es el ex tesorero del PP que entró en nuestras vidas cuando se destapó la caja B de su partido.

Así pues, mientras cantaban la canción, uno de ellos se quejaba de que durante casi treinta segundos (desde el minuto 2:26 hasta el 3:04) el cantante del grupo repite en bucle la frase “a casa de dron”. La imaginación brilla por su ausencia; sin embargo, ahí estaban, cantándola. Vamos a ver algunas de sus letras para descubrir a quién están dirigidas y, sobre todo, de qué hablan.

Por tomar como ejemplo alguna de ellas, hablemos de El Rey del Contrabando. “Mi nombre es Fernando soy el rey del Contrabando y esta noche voy a arrasar”, representativo. En un momento determinado, además, cantan “ellos en la plaza reivindican por las tasas del los precios del caviar”. Dudo mucho que aquellos que nos dedicamos a llenar plazas para reivindicar igualdad y justicia lo hagamos para quejarnos de que sube el precio de este alimento tan exquisito.

En El viaje, estos jóvenes madrileños vienen a decirnos con su letra que nosotros, gente de “apellido barato”, somos plebeyos, no somos de sangre azul. Es que no entendemos nada.

La capacidad de movilizar (y de adormecer) de la música ha sido utilizada durante años por diferentes tipos de gobiernos para conseguir la unificación de las masas. Recordemos, por ejemplo, aquel vídeo del estadio Saint Denis de Paris el día de los atentados de Bataclán. Aquella noche un estadio entero entonó La Marsellesa pero, en realidad, era toda la sociedad francesa la que la estaba cantando demostrando así que no tenían miedo, que no les iban a callar y que no iban a acabar con su defensa de la igualdad, la libertad y la fraternidad. La música como poder de reivindicación.

En España también hay grupos con poder reivindicativo. Las letras de La Raíz o Boicot o, en menor medida, de grupos ‘indie’ como Love of Lesbian, con su canción Mal español, tratan de recordarnos quienes somos. Sin embargo, El País habla de Taburete, nosotros escuchamos a Taburete y en la lista de éxitos españoles está Taburete. Así apaciguamos a las masas. Como canta el también grupo ‘indie’ León Benavente, “tengo el país que me merezco”.

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