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Siete millones de toneladas de residuos son arrojadas al mar anualmente Día Mundial de los Océanos

1496850861058La Asamblea General de Naciones Unidas acoge hasta este viernes la Conferencia Mundial sobre los Océanos, cuyo objetivo es adoptar medidas para proteger a los mares de acciones humanas como la contaminación, el cambio climático o la sobrepesca. La cita reúne a representantes de los países integrantes de la ONU, sociedad civil, organizaciones internacionales, sector privado y comunidad científica.

El propósito común es la puesta en marcha del Objetivo de Desarrollo Sostenible 14, uno de los 17 propuestos por la ONU para el año 2030 y que afectan a cuestiones de especial importancia para la humanidad. El 17 en concreto es el que se centra en la problemática de los océanos. Otros objetivos se refieren a temas como la erradicación de la pobreza y del hambre, la mejora de la salud pública, el acceso a energías limpias o la lucha contra el cambio climático.

La conferencia de la ONU se celebra bajo la premisa de que la salud del planeta también depende, y mucho, de la calidad del agua marina. La influencia de los océanos es fundamental para la vida humana, pero en las dos últimas décadas estos han sufrido un alarmante proceso de degradación. El mar se está convirtiendo, literalmente, en un gran vertedero, cada vez más ácido y caliente.

La cantidad de objetos de plástico que flotan en su superficie se ha incrementado alrededor de cien veces en los últimos 40 años, según datos de la Asociación Ambiente Europeo (AAE). Cerca de siete millones de toneladas de residuos son arrojadas al mar anualmente. Según estimaciones de la propia ONU, cada milla marina cuadrada contiene 45.000 pedazos de residuos plásticos flotantes. Entre ellos, los más habituales son neumáticos, botellas, bolsas, pajitas, tampones y preservativos.

Más de 600 especies marinas se ven especialmente afectadas por la basura, como cetáceos, focas y tortugas marinas, además de una gran variedad de aves e incluso el plancton, recuerda la asociación, que cifra en 100.000 solo los mamíferos marinos que mueren cada año por esta causa.

Una polución que está directamente relacionada con el desenfreno industrial a nivel planetario. “La contaminación por plásticos es una amenaza muy seria para el medio marino. El año pasado, el mundo produjo 300 millones de toneladas de plástico, frente a las 1,5 millones de toneladas producidas en 1950”, explica Carlos García Soto, investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO), quien participa en la conferencia que se está celebrando en la sede de la ONU de Nueva York.

Acidificación de los océanos

Otro de los temas más relevantes que se está tratando en la conferencia de la ONU es la acidificación de los océanos. Las emisiones de dióxido de carbono (CO2), además de ser las principales responsables del calentamiento global del planeta, alteran la química de los mares, provocando una progresiva acidificación de sus aguas.

Este proceso altera profundamente el equilibrio de los ecosistemas, perjudicando a los organismos que los habitan. Uno de los casos más llamativos es el blanqueamiento de los corales que están sufriendo los arrecifes de todo el planeta, como en Australia o Maldivas. Los corales son organismos muy sensibles, y se muestran incapaces de hacer frente a la acción combinada del calentamiento de las aguas y su acidificación.

Se espera que el fenómeno destructivo del blanqueamiento afecte al 38% de los arrecifes del planeta, y que mueran 12.000 kilómetros cuadrados de los arrecifes que conforman, según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

Las estimaciones que maneja esta organización indican que si continúa el ritmo actual de calentamiento y acidificación, en 2050 no quedarán arrecifes de coral. Una pérdida irreparable, puesto que estos animales son fundamentales para la reproducción y supervivencia de una cuarta parte de las especies marinas; además de la protección natural que ejercen sobre las costas.

“La acidificación es una amenaza para los organismos marinos y para los ecosistemas, que se añade a otros impactos ambientales relacionados con el cambio climático como el calentamiento global, la elevación del nivel del mar o la desoxigenación”, describe García Soto.

“Una cuarta parte del CO2 que liberamos a la atmósfera es absorbido por los océanos, cambiando su composición química y por lo tanto su acidez. El control de esta acidificación dependerá de nuestra capacidad de reducir las emisiones de CO2 y por ello de la implementación de acuerdos internacionales como el de París”, continúa.

Sobreexplotación

La sobrepesca es otra de las grandes amenazas a la que se enfrentan los mares de todo el mundo, que en algunos casos se suma a la contaminación. Por ello, la sostenibilidad de las pesquerías mundiales también se debate en la Asamblea General de la ONU. “La proporción de stocks pesqueros en niveles biológicamente sostenibles ha disminuido desde el 90% en el año 1974 hasta el 69% en el año 2013, según las propias fuentes de Naciones Unidas”, detalla Carlos García Soto.

“Existen grandes ecosistemas marinos como la Bahía de Bengala, los mares del Este y del Sur de China, el Golfo de México o la plataforma norte de Brasil que proveen servicios a una población costera de más de 780 millones de personas y que muestran graves riesgos de contaminación orgánica”, concluye.

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