Serenidad y confianza

Con respuestas concisas y claras, Ronaldo explicó en un comienzo detalladamente cómo es que sus asesores manejaban su dinero. A pesar de no tener en claro algunos “detalles”, el portugués de 32 años se mostró calmo y quiso dejar en claro que él creía que todo lo que se hacía era lo correcto.

Entrada en calor

Las primeras insistencias por parte del fiscal pusieron nervioso al delantero del Real Madrid, quien se quitó el saco y pidió algo para beber porque “si no no sale la voz”.  Cuando le trajeron una gaseosa, el luso se molestó: “Yo tomo jumos”.

Interrupciones y discusión con la jueza

Ya furioso por ser cuestionado, Ronaldo comenzó a hablar encima de la magistrada alegando que él era inocente: “Míreme a los ojos, yo nunca oculté nada”. Además, se lo vio alterado y cansado por repetir que él había hecho bien sus declaraciones de impuestos.

Agotadamiento

Ya fastidioso, como quien no puede marcar un gol luego de varios remates al arco, la figura del Real Madrid cambió el tono de voz, reconoció que en otros países no había sido indagado por este tipo de cuestiones y se sinceró: “Me gustaría volver a Inglaterra”.