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Una familia valenciana en el interior de sus vidas. Fotografía íntima de 1925

1925, un año de marcada afirmación regionalista. El Himno de la Exposición de 1909, del maestro José Serrano y Maximilià Thous, es declarado Himno Regional, acto que tuvo su epicentro en un concierto ofrecido por el mismo Serrano en la plaza de toros de Valencia. Alfonso XIII rindió honores a la Real Senyera en el Palacio Real de Madrid ante una representación de las autoridades valencianas. También se inauguró la línea telefónica directa entre Valencia y Madrid que permitía un mayor acceso telefónico entre las dos ciudades. El paseo de la Glorieta sufriría una reforma integral desapareciendo la antigua verja que fue trasladada a los Jardines del Real. Otra desaparición: la cúpula del edificio San Pío V que amenazaba ruina…

El paseo de la Glorieta sufriría una reforma integral desapareciendo la antigua verja que fue trasladada a los Jardines del Real.

Entrada a Viveros, 1932. A. P. R. S.

Entrada a Viveros, 1932. A. P. R. S.

En el interior de una alquería el fotógrafo captaba a una familia en torno a una mesa con “no sé qué” y pan, en una cocina que sirve de perfecto comedor. Cinco adultos -dos mujeres y tres hombres- y una niña permanecen sentados con la mirada puesta en el objetivo. El fotógrafo parece indicarles una quietud fugaz, el no respiro mientras dure el momento del disparo que capta la imagen para el recuerdo de miradas penetrantes.

En el interior de una alquería el fotógrafo captaba a una familia en torno a una mesa con “no sé qué” y pan, en una cocina que sirve de perfecto comedor.

Al fondo están las exiguas propiedades sin escritura, patrimonio de varias vidas colgadas en forma de loza: un lebrillo, jarros de cerámica esmaltada, platos maniseros, tres cántaros y un botijo junto al dintel que quizá cubra el pozo. Todo se confunde entre las blusas, los actores son personajes interpretando el despertar de las almas dormidas en el interior de la supervivencia. ¡Qué dura es la vida del labrador, del obrero que mide sus días en el interior de su humilde alquería!

Interior de una vivienda valenciana. Ca. 1925. A. P. R. S.

Interior de una vivienda valenciana. Ca. 1925. A. P. R. S.

Dos platos y un cuchillo sobre la mesa. Dos platos para seis son muchos. El cuchillo cortará el reparto hacia el vaso de vino al aire.

Dos platos y un cuchillo sobre la mesa. Dos platos para seis son muchos. El cuchillo cortará el reparto hacia el vaso de vino al aire. Quizá un matrimonio con sus dos hijos varones y la niña, rodean a la abuela viuda de mil vidas. Todos han cabido en la fotografía de blanco y negro de miradas penetrantes. La esposa, pensativa, sabe el problema, por eso no mira. ¿-Y mañana? se pregunta. Hay pan todavía para esta noche.

No se oyen los acordes del Himno Regional en la humilde alquería, allí no llegan. Ni siquiera pasa el hilo telefónico hacia Madrid. La Glorieta es por fin libre.

(A. P. R. S. = Archivo Privado de Rafael Solaz.)

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2 Responses to "Una familia valenciana en el interior de sus vidas. Fotografía íntima de 1925"

  1. Javier LUna  30 de abril de 2015 at 18:09

    Rafael Solaz nos ofrece un sorpendente y realista contraste entre dos hechos acaecidos temporalmente al unísono, pero diametralmente opuestos en sus realidades.
    La inmejorable descripción realizada y referida a nuestro Himno Regional no nos permite más que hacer mención a nuestros sentimientos y emociones cuando al oirlo y/o cantarlo vibra todo nuestro ser en una apoteósica y explosiva manifestación de apego y orgullo por todo lo que tanto amamos y por todo lo que, de manera cálida y desinteresada, Valencia nos ofrece a los/las valencianos/as y a quienes acuden a ella con el objeto de conocerla y ya no pueden olvidarla nunca.
    Si lo anterior es vida y una vida de pasión, la fotografía de quienes se encuentran en el interior de una Alquería es un instante único e irrepetible que Rafael Solaz nos desmenuza con habilidad de prestigioso cirujano y que nos permite trasladarnos a las circunstancias difíciles de la época, pero que nos hace deducir sin temor a equivocarnos que, pese a ello y precisamente por tal motivo, el sacrificado esfuerzo, unidad familiar, solidaridad, etc debieron ser valores que ayudaron a sobrellevar tales circunstancias.
    ¡ Somos y nos sentimos valencianos/as, amamos nuestra querida Valencia y deseamos que nuestro Himno Regional, nuestra Lengua Valenciana, nuestras Fiestas, nuestras Costumbres, nuestras Tradiciones, etc sean, con el permiso y/o licencia de quienes también aman lo suyo y merecen ser respetados, lo mejor del mundo !.

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  2. Julio Cob  2 de mayo de 2015 at 20:54

    El blanco y negro en perfecto maridaje con las luces y las sombras. La España de los grandes acontecimientos en armonía silenciosa con la España real; la del día a día. Quizás el que unas horas antes o instantes después, la modesta familia valenciana pudiera haber participado en aquel festín popular, no es más que un hecho anecdótico.

    Pero lo cierto es que aquel cruce de vidas en escenarios que no opuestos pero si distantes, no es más que un hecho cotidiano en todo momento.

    Rafael Solaz de forma magistral va de uno a otro lugar y su mensaje es la existencia de ese cordón umbilical que une sentimientos, emociones, cotidianidad .

    La exaltación de lo efímero que va y viene, con la resignación de un destino mantenido desde la dignidad: el orgullo de una familia que se refleja en la foto.

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