La actuación ya finalizada, que se ha ejecutado bajo la supervisión de la Confederación Hidrográfica del Júcar y los Agentes Medioambientales de la Generalitat Valenciana, comenzó el pasado 26 de Abril y ha supuesto la intervención de las brigadas de Gátova y Marines.
Para acondicionar la zona, que presentaba una alta densidad de cañar invasor -de hasta tres metros de altura- contiguo a varias viviendas, lo que suponía un riesgo para la población ante posibles incendios, se han realizado los siguientes trabajos: desbroce de cañar, poda selectiva, eliminación del exceso de vegetación oclusiva, retirada de ramajes muertos y eliminación de las ramas más bajas de los arbustos y arbolado, respetando los ejemplares de vegetación autóctona de ribera y de monte mediterráneo presentes en el cauce.
Estas labores se han realizado mediante una acción combinada de desbroce manual y segado con máquinas de mano y monopértigas, atendiendo a las medidas de prevención y seguridad necesarias dada la orografía y características del terreno, las dificultades de acceso al cauce y la presencia de agua.
Por su parte, el Ayuntamiento de Olocau se encarga de la retirada de los restos vegetales del lecho del cauce y, debido a la naturaleza invasora del cañar, del mantenimiento periódico posterior mediante desbroces reiterados, acción que se ve facilitada tras la intervención de la brigadas.
La gerencia de Divalterra, compuesta por Víctor Sahuquillo y Agustina Brines, ha informado de que esta actuación de silvicultura preventiva en cauces y barrancos de la empresa pública, a través del Área de Regeneración de Zonas Verdes y el Área de Gestión Forestal y del Medio Rural, que se encarga de atender las demandas de los Ayuntamientos para colaborar en su limpieza y acondicionamiento.
Se trata no sólo de una medida de prevención contra los incendios forestales en la interfaz urbano-forestal y en los accesos principales de los municipios de la provincia de Valencia, sino también contra las posibles inundaciones, ya que se ayuda al mantenimiento de la capacidad hidraúlica de los cauces a su paso por las zonas urbanas. Ambos objetivos contribuyen a reducir la vulnerabilidad poblacional ante este tipo de riesgos.