28 de septiembre de 2020
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Secuestran y encadenan a dos hombres en zulos de una casa de campo en Náquera

Encadenados a pilares de hierro, encerrados en zulos, durmiendo en colchones sobre el suelo y doloridos al ser golpeados con una palo. Así sufrieron y pasaron cuatro días dos hombres de nacionalidad albanesa en una casa de campo de Náquera tras ser secuestrados por una banda de traficantes de droga.

Una de las víctimas logró escapar el sábado por la mañana, con la cadena aún atada a su tobillo, saltó la valla de la parcela y pidió ayuda a un vecino de la urbanización Bonanza. Pocos minutos después, una patrulla de la Policía Local de Náquera acudió al camino rural donde se encontraba el hombre, que estaba muy asustado, y lo trasladó al centro de salud de Bétera tras cortar la cadena.

«Tenía el costado amoratado y rozaduras en el tobillo por el arrastre de la cadena. Se ve que le dieron una buena paliza. Pobre hombre», afirmó uno de los sanitarios que atendió a la víctima. Tras recibir los primeros auxilios, el hombre pidió a los agentes que ayudaran a un compatriota suyo que seguía encerrado en un zulo.

Seis guardias civiles del cuartel de Bétera y dos policías locales de Náquera acudieron a la casa de campo y liberaron a la segunda víctima del secuestro. Estaba encadenada a un pilar de hierro dentro de un habitáculo de pequeñas dimensiones. El zulo no tenía puerta. Uno de los agentes entró por un ventanuco para cortar la cadena y liberar al hombre. Su calvario había terminado tras cuatro días de cautiverio.

La Guardia Civil de Bétera trasladó a la segunda víctima a un centro médico para que la atendieran por las lesiones que presentaba en la cara y la espalda. Los golpes que le propinaron y el hambre habían hecho mella en su ánimo, pero el hombre agradeció a los agentes su auxilio.

Según las primeras investigaciones, una banda de traficantes de marihuana secuestró y golpeó a los dos individuos por un ajuste de cuentas. El cabecilla del grupo delictivo culpó a los dos hombres del robo de una gran cantidad de cannabis en la misma casa de campo donde fueron encadenados. Los zulos descubiertos por los agentes eran utilizados para cultivar y almacenar la droga.

La Guardia Civil registró e inspeccionó de forma minuciosa el chalé y la parcela para buscar huellas de los traficantes. Una secretaria del juzgado de guardia de Llíria estuvo presente y levantó acta de la incautación de una bolsa de marihuana y otros efectos. Los investigadores interrogaron a las dos víctimas por separado para esclarecer el móvil del secuestro y su relación con la banda de delincuentes

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