Para saber la respuesta primero hay que viajar en el tiempo hasta 1947.
En aquel momento, los ingenieros que trabajaban en la computadora Mark II de la Universidad de Harvard encontraron un error que obstruía su funcionamiento: una polilla se había metido en uno de los componentes de la máquina. Después de extraerlo, alguien lo grabó en el libro de registro con la leyenda “Se encontró el primer caso real de un bicho (‘bug’)”. Con estas palabras o, más bien, con esta polilla, empezó todo.
Aquel libro de registro se encuentra en la actualidad en la colección del Museo Nacional de Historia Estadounidense de la Institución Smithsonian. Entre sus páginas, la polilla permanece intacta. Son los mundos, este del que proviene y aquel al que parecía querer adentrarse, los que han tomado rumbos que tal vez dejarían con la boca abierta a los ingenieros que la encontraron.
El concepto de “bug” en el contexto de la informática se refiere a un error, falla, error o mal funcionamiento en un programa o sistema informático. El término “bug” fue acuñado por Grace Murray Hopper, una científica informática y contraalmirante de la Marina de los Estados Unidos, a quien se le atribuye el hallazgo de la primera instancia registrada de un error informático.
Según la historia, Hopper estaba trabajando en la computadora Harvard Mark II en 1947 cuando descubrió un problema con el funcionamiento de la máquina. Tras la investigación, descubrió que el problema fue causado por una polilla que se había atascado en uno de los relés de la máquina. Quitó la polilla y la pegó en el libro de registro de la computadora, junto con la anotación “primer caso real de error encontrado”. Este incidente se cita a menudo como la primera instancia registrada de un error informático.
Desde entonces, el término “error” se ha utilizado para describir cualquier número de problemas que pueden ocurrir en un programa o sistema de computadora, que van desde problemas menores que se pueden solucionar fácilmente hasta problemas más graves que pueden causar interrupciones o fallas significativas. El proceso de depuración, o identificación y corrección de errores en un programa de computadora, es una parte importante del proceso de desarrollo de software.
Una científica informática pionera
Por entonces, “depurar” y “bicho” (‘debug’ y ‘bug’ en inglés) eran como retahílas de una jerga informática primeriza y novata, pero de la que quedarían muchas ideas eternas, ancladas en la cultura general. Como si solo las palabras, las palabras nuevas, pudieran frenar la velocidad del tiempo.
No es que gracias a su permanencia lo sepamos todo, de hecho, aunque la historia de la polilla resulte un relato hasta bonito, no está intacto. Para empezar, como explica Matthew Wills en Jstor, ha sido casi canonizado por la presencia y la labor en aquel laboratorio de la pionera científica informática Grace Murray Hopper, que se retiró con el rango de Contralmirante en la Marina de Estados Unidos.
Algunas voces le han atribuido a ella el nombre del primer error informático: Annals of the History of Computing lo describió como “la famosa historia del ‘bug’ de Grace Murray Hopper” en un artículo de 1981, “El primer error (‘bug’)”. Otros han sido más cautelosos, sugiriendo que Murray “probablemente solo hizo famoso el incidente”. Según los investigadores del Smithsonian, el libro de registro “probablemente no era suyo”.
Grace Murray Hopper fue una científica informática y contraalmirante de la Armada de los Estados Unidos que hizo contribuciones significativas al campo de la informática. Una de sus historias más famosas es la historia del “error” que encontró en la computadora Harvard Mark II en 1947.
Según la historia, Hopper estaba trabajando en la computadora cuando descubrió un problema con el funcionamiento de la máquina. Luego de investigar, descubrió que el problema fue causado por una polilla que se había atascado en uno de los relés de la máquina. Retiró la polilla y la grabó en el libro de registro de la computadora, junto con la anotación “primer caso real de error encontrado”. Este incidente se cita a menudo como la primera instancia registrada de un error informático.
Hopper también es conocida por su trabajo en el desarrollo del lenguaje de programación COBOL y por sus contribuciones al desarrollo del primer compilador, que es un programa que traduce código escrito en un lenguaje de programación de alto nivel en código de máquina que puede ser ejecutado por un ordenador. Se la considera pionera en el campo de la informática y es ampliamente reconocida por sus contribuciones al desarrollo de la informática moderna.
Así fue instalándose
El verdadero fallo en esta narrativa conocida, como señala Shapiro, es que el verdadero concepto de ‘bug’ o ‘bicho’ no nació con aquella polilla pegada en un papel, sino que, en realidad, se remonta a los últimos años del siglo XIX. Ya sabemos que en este caso la línea de escritura la ha marcado el inglés. Así, es necesario acudir a fuentes lingüísticas de este idioma como el Oxford English Dictionary. La cuarta definición del sustantivo ‘bug’ que recoge este diccionario dice que se trata de “un defecto o falla en una máquina, plan o similar”.
Imagen de Murray en la década de los ochenta. (Wikimedia)
El OED cita el Pall Mall Gazette del 11 de marzo de 1889 como fuente: “El Sr. (Thomas) Edison… había estado despierto las dos noches anteriores y descubrió un error (traducido como ‘bug’) en su fonógrafo, una expresión para resolver una dificultad e implica que algunos un insecto imaginario se ha escondido dentro y está causando todo el problema”.
Y luego también hay una carta, escrita por Edison en 1878, en la que se refiere a “‘Bugs’, como se llama a esas pequeñas fallas y dificultades”. Con la publicación del Webster’s New International Dictionary de 1934, la tercera definición del sustantivo ‘bug’ fue: “un defecto en un aparato o en su funcionamiento”.
Los informáticos, por tanto, adoptaron un término en uso durante más de medio siglo en lo analógico y lo introdujeron en el mundo digital. La redacción en el libro de registro de Harvard, “primer caso real de un ‘bug’ que se encuentra”, sugiere que los programadores e ingenieros informáticos ya estaban bastante familiarizados con el uso consagrado y estaban comentando sobre la novedad de encontrar un insecto real. “Debug”, por cierto, también se usó en una edición de 1945 del Journal of the Royal Aeronautical Society, que Shapiro sugiere que “probablemente fue precedida por varios años de uso oral en la jerga de la ingeniería”.