El abogado de Mariano López, exsuegro del exgerente de Imelsa, Marcos Benavent, ha utilizado argumentos irónicos durante su defensa en el juicio del caso Imelsa, específicamente en la pieza del ‘Call center’. Ha afirmado que no se han probado indicios sobre cómo se amañaron los pliegos de contratación y ha ironizado diciendo que si hubo amaño, fue por “ciencia infusa”.
El abogado ha defendido que no se ha demostrado ninguna relación entre su cliente y los amaños del contrato del ‘Call center’. Ha negado una posible relación entre López y Benavent en el momento de la adjudicación del contrato, argumentando que tenían una relación conflictiva debido a la separación de López con la hija de Benavent. También ha negado una relación entre López y el expresidente de la Diputación y del PP de Valencia, Alfonso Rus.
El abogado ha cuestionado la tesis de la acusación de que todos los involucrados en el caso eran amigos íntimos. Ha afirmado que López no recibió ninguna subvención o ayuda de la Diputación de Valencia y que Rus no lo “colocó” en ningún puesto de trabajo.
En cuanto al concurso y al contrato, el abogado ha argumentado que hubo concurrencia, ya que siete empresas optaron al contrato. Ha defendido los informes elaborados por los técnicos involucrados, afirmando que cumplieron con su obligación y que no los convierte en delincuentes.
Además, el abogado ha solicitado la nulidad de las actuaciones a partir de junio de 2015, una vez que Benavent prestó declaración ante la autoridad judicial. Ha justificado esta petición en que la actuación policial ya debería haber cesado en ese momento.
Por su parte, el abogado de Benavent ha afirmado que su cliente no es responsable como cooperador necesario de los delitos de prevaricación o malversación, ya que no tenía obligación de actuar en relación con el contrato del ‘Call center’. Ha argumentado que Benavent no era garante de nada y no participó en los hechos del caso.
En resumen, los abogados de Mariano López y Marcos Benavent han defendido la falta de pruebas sobre los amaños del contrato del ‘Call center’ en el caso Imelsa. Han cuestionado la relación de sus clientes con los hechos y han argumentado que no tenían responsabilidad en el proceso.