El lunes, José Capilla asumió el cargo de rector de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV), tras un retraso de un mes debido a la suspensión de actividades por lluvias anunciada el 5 de marzo. El evento estuvo cargado de tensión, principalmente por la protesta en las inmediaciones contra la presencia del presidente Carlos Mazón, y también incluyó críticas a la reforma universitaria impulsada por el Gobierno.
Durante su discurso, el catedrático de Física Aplicada criticó la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU), vigente desde 2023, calificándola de «una gran oportunidad perdida». Argumentó que la ley no es la herramienta adecuada para enfrentar futuros desafíos, como atraer talento internacional y captar fondos europeos, ni para competir con sistemas universitarios líderes a nivel mundial.
Capilla explicó que «la falta de un marco normativo adecuado y flexible» dificulta atraer y retener talento internacional, mejorar la relación con la industria, captar fondos privados y transformar procedimientos y estructuras con agilidad. Sugirió que, de abrirse el debate sobre la ley, debería abarcar cuestiones de gobernanza, autonomía, rendición de cuentas, gestión económica y personal, ya que estas son esenciales para que las universidades logren posiciones destacadas a nivel global. Afirmó que existe potencial para alcanzar ese nivel de excelencia, pero el marco actual no permite el crecimiento necesario.
Además, Capilla solicitó mayor participación de los rectorados en el debate sobre el Estatuto del PDI y pidió al Gobierno de España alcanzar el 1% del PIB en financiación universitaria desde la administración central, para corregir las desigualdades de inversión entre comunidades autónomas. Asimismo, agradeció el «esfuerzo» de la Generalitat en el desarrollo del futuro plan plurianual de financiación, que, según palabras de Mazón, incluirá indicadores basados en el «impacto social y la excelencia» de las universidades.
En cuanto a sus propuestas como rector, Capilla mencionó la intención de «ampliar y diversificar la oferta académica» en consonancia con las necesidades del mercado, introducir nuevas metodologías docentes, reforzar la internacionalización y la empleabilidad, impulsar la investigación «de frontera» y alcanzar la neutralidad en carbono antes de 2030. También se refirió a la aspiración de que la institución actúe como motor para empresas punteras y sectores estratégicos, destacando como ejemplo la industria de los semiconductores.