La Caja de las Letras del Instituto Cervantes de Madrid ha sido testigo de un nuevo capítulo en su historia al recibir el legado del icónico cantautor Joan Manuel Serrat. En un emotivo acto, Serrat depositó varios objetos representativos de su carrera, entre ellos la partitura original de “Mediterráneo”, su primer disco de 1965, una antología de poesía de Miguel Hernández comprada clandestinamente en Madrid y su fiel máquina de escribir portátil. Durante la ceremonia, en la que también fue galardonado con el premio de la Asociación de Editores de Madrid, Serrat reflexionó sobre la vigencia del legado de don Quijote y opinó que, en la actualidad, el personaje de Cervantes enfrentaría más dificultades que en su tiempo original: “Realmente don Quijote saldría muy mal parado, mucho peor que lo que salió en su época original”.
A pesar de no haber considerado el legado como un propósito en su vida, Serrat expresó su satisfacción por haber dejado en el Instituto Cervantes objetos tan significativos para su trayectoria. Reconoció que nunca planificó dejar un legado, ni siquiera al nacer sus hijos, pero agradeció a la vida por permitirle ejercer una profesión que le ha brindado felicidad y la oportunidad de conectarse con otros.
Acompañado por su esposa Candela Tiffón, el director del Instituto Cervantes Luis García Montero, y el presidente de la Asociación de Editores de Madrid Manuel González Moreno, Serrat cruzó la imponente entrada del antiguo banco que alberga la Caja de las Letras. García Montero destacó la aportación sentimental de Serrat a la cultura española, refiriéndose a su legado como “una fiesta” que celebra la conversación con el exilio, la memoria y la imaginación del futuro.
Ya retirado de los escenarios, Serrat no descarta lanzar otro disco, aunque lamenta el estado actual de la industria musical y las condiciones adversas para los músicos que imponen las plataformas digitales. Sin embargo, celebra cada día como un regalo y afirma sentirse reconciliado con la vida, tratando de retrasar el momento de enfrentarse a las noticias diarias. En su discurso, Serrat agradeció por el homenaje de ser celebrado en vida en un lugar compartido con tantos grandes personajes fallecidos.
Rodeado de amantes de la literatura, Serrat también compartió su relación con los libros, confesando ser un lector que interactúa intensamente con ellos a través de subrayados y notas, dejando así un rastro que quienes hereden su biblioteca podrán seguir. Además, expresó orgullo por haber contribuido al aumento de ventas de poesía al ponerle música a los más bellos versos de la literatura española y latinoamericana.