Subtítulo: La formación socialista exige el listado de llamadas entre Carlos Mazón y Alberto Núñez Feijóo durante la DANA en la Comunitat Valenciana, cuestionando la gestión del PP y sugiriendo un vínculo político que podría condicionar el futuro de ambos dirigentes.
En la Comunitat Valenciana, donde la política local se mueve a golpe de gota fría y la gestión de crisis a ritmo de declaraciones cruzadas, el PSOE ha sacado el paraguas —no por el tiempo, sino por el chaparrón político que se avecina— y ha exigido algo tan poco habitual como revelador: la lista completa de llamadas entre Carlos Mazón, presidente de la Generalitat, y Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, durante el ya infame 29 de octubre de 2024, cuando una DANA puso en jaque a buena parte del territorio.
Parece una petición técnica, casi aburrida. Pero no lo es. Lo que el PSOE busca no es solo un registro de comunicaciones, sino una prueba, una pieza del puzzle que les permita confirmar lo que ya sugieren con bastante claridad: que hubo descoordinación, negligencia o incluso desinterés durante uno de los momentos más delicados que ha vivido la región en los últimos años.
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Una llamada (o varias) en plena tormenta
La escena es tan cinematográfica como política. Mientras Valencia se inundaba —literal y figuradamente—, y miles de personas se preguntaban si alguien estaba al mando, desde las altas esferas del PP parecía reinar una extraña calma. Según la versión de Feijóo, él estaba “perfectamente informado” de todo lo que pasaba. ¿Por quién? ¿A qué hora? ¿Con qué frecuencia? Eso es lo que el PSOE quiere saber.
Porque si hubo comunicación constante, ¿por qué la gestión no estuvo a la altura? Y si no la hubo, ¿qué clase de coordinación existe entre el gobierno autonómico y el partido nacional en momentos de emergencia?
Enma López saca el ventilador político
La encargada de prender la mecha ha sido Enma López, secretaria de política económica del PSOE, quien —con gesto serio y palabras medidas— no ha dudado en afirmar que la actuación del PP ese día fue de una “irresponsabilidad sin precedentes”. Así, sin matices.
Según López, lo que menos necesitan los valencianos ahora es electoralismo, y lo que más, atención y ayuda. Porque sí, mientras algunos piensan en encuestas y estrategias, otros siguen limpiando barro de sus casas y esperando una respuesta institucional que no llega con la misma rapidez con la que llegan los discursos.
El dúo Mazón-Feijóo: una alianza que incomoda
El PSOE también ha querido subrayar algo que hasta ahora se insinuaba en voz baja: que el futuro de Mazón y Feijóo está entrelazado. Que lo que haga uno repercute en el otro, y que una caída podría arrastrar al segundo. Es una forma elegante de meter presión al PP desde dentro, cuestionando no solo las decisiones del día de la DANA, sino también toda la estructura de liderazgo del partido.
Y claro, en ese contexto, no parece descabellado que los socialistas ya hablen sin tapujos de un adelanto electoral en la Comunitat Valenciana. ¿Se ve venir? ¿Se está fabricando el relato? ¿O simplemente están preparando el terreno por si la gestión del PP sigue generando titulares como este?
Transparencia selectiva, dudas universales
La petición del listado de llamadas puede parecer un detalle menor, pero tiene algo de simbólico. Porque, ¿qué ocurre cuando un partido pide transparencia y el otro no responde? Pues que la sombra de la duda se alarga, y en política, una duda bien colocada puede ser más eficaz que mil certezas.
Por ahora, desde el entorno de Mazón no se ha confirmado ni desmentido si dichas llamadas existieron, cuántas fueron, o qué se dijo en ellas. Un silencio que, como es habitual, habla más de lo que calla.
El agua pasa, la política se queda
Lo cierto es que, mientras los equipos de emergencia hicieron lo que pudieron, los responsables políticos parecen haber optado por la gestión post-tormenta a golpe de declaración y rueda de prensa. Pero claro, como bien sabe cualquier persona que haya vivido una inundación, lo difícil no es cuando cae el agua, sino todo lo que viene después: la evaluación de daños, la burocracia, la falta de ayudas… y, en este caso, la exigencia de responsabilidades.
El PSOE ha dejado claro que no va a soltar este hueso fácilmente. Y si logran su propósito, lo que parecía una tormenta pasajera podría convertirse en un huracán político.
¿De verdad importa quién llamó a quién?
Al final, más allá del listado de llamadas, lo que está en juego es la confianza en quienes gobiernan. ¿Estuvieron a la altura Mazón y Feijóo? ¿Actuaron con rapidez y responsabilidad? ¿O se limitaron a hacerse los sorprendidos mientras la DANA se lo llevaba todo por delante?
Lo sabremos —o no— en función de lo que revelen esas comunicaciones. Pero, como siempre, lo sabremos tarde, cuando ya no quede barro ni memoria.