Un equipo de investigación del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente (IIAMA) de la Universitat Politècnica de Valencia (UPV) ha desarrollado un nuevo enfoque para integrar de manera sostenible el agua desalinizada en los sistemas de abastecimiento convencionales. Este trabajo tiene como objetivos principales la recuperación de acuíferos sobreexplotados y el cumplimiento de los objetivos ambientales de la Directiva Marco del Agua.
El estudio, que fue liderado por Sergio Grau-Cano, Héctor Macián-Sorribes y Manuel Pulido-Velazquez y publicado en la revista ‘Desalination’, sugiere la utilización de la Teoría de Juegos Cooperativos (CGT) como herramienta para distribuir equitativamente los costes del agua desalinizada entre los distintos usuarios beneficiados. Según un comunicado de la institución académica, esta metodología permite una redistribución justa de los costes, fomentando el uso del agua desalinizada como una alternativa viable tanto económica como ambientalmente.
La investigación subraya que, a pesar de ser una fuente ilimitada y de alta calidad, la desalación sigue infrautilizada debido al alto coste comparado con fuentes convencionales. Sin embargo, al aplicar la CGT, se facilita compartir los costes teniendo en cuenta las circunstancias de cada usuario, lo que puede convertir esta opción en una solución más viable.
La Teoría de Juegos, una disciplina matemática que estudia decisiones en contextos de conflicto o cooperación, busca en su enfoque cooperativo formas de que grupos de actores puedan formar coaliciones para compartir beneficios o costes. Grau-Cano, que lidera el estudio, destacó que la CGT ayuda a diseñar estrategias de reparto de costes aceptadas por todos los actores implicados, lo que permite una integración adecuada del agua desalinizada sin conflictos de intereses.
Como ejemplo práctico, esta metodología se aplicó en un estudio real en la provincia de Castellón, donde los acuíferos de Oropesa-Torreblanca y Plana de Castellón se encuentran en “mal estado cuantitativo” por sobreexplotación. La solución incluía reemplazar parte de las extracciones subterráneas con agua desalinizada de las plantas de Oropesa-Cabanes y Moncofa. Se modeló un sistema que tuvo en cuenta tres grupos principales de usuarios con diferentes necesidades y capacidades económicas, y se calculó su correspondiente participación en los costes.
Según el análisis económico basado en el valor añadido bruto de cada sector, incluso los usuarios que no utilizan desalación estarían dispuestos a contribuir económicamente, debido a que se verían afectados si se reducen los bombeos. Así, la desalación beneficia no solo a usuarios directos, sino a todos los que dependen del recurso.
Pulido-Velazquez resaltó que al distribuir los costes proporcionalmente al beneficio obtenido por cada actor, el agua desalinizada se convierte en una alternativa económicamente y ambientalmente viable. El estudio destaca que este enfoque es aplicable a otras regiones costeras con problemas de sobreexplotación de acuíferos, ofreciendo soluciones que satisfacen a todas las partes implicadas y fomentan una gestión más sostenible de los recursos.
El enfoque interdisciplinario del modelo, que combina herramientas económicas, tecnológicas y de gobernanza, proporciona un marco eficaz para enfrentar desafíos relacionados con el cambio climático y la escasez de recursos hídricos, concluyeron los autores del estudio.