Los habitantes de un edificio en la pedanía de Castellar-l’Oliveral, en Valencia, quienes fueron evacuados tras detectarse problemas en los bajos del inmueble debido a la dana del pasado 29 de octubre, pueden regresar a sus hogares. Esto se debe a que el edificio presenta “suficientes condiciones de estabilidad”, según una resolución del Ayuntamiento de Valencia emitida este viernes. El documento comunica la decisión de levantar la medida cautelar de desalojo en el edificio situado en el número 4 de la Carretera Font de Bonet.
La resolución del Ayuntamiento indica que el inmueble cuenta con medidas de seguridad adecuadas según el certificado técnico presentado, lo que permite el retorno de las familias desalojadas. Además, se informa a los Servicios de Licencias Urbanísticas, al Departamento municipal de Bomberos, Prevención, Intervención en Emergencias y Protección Civil, y a la Policía Local sobre esta resolución.
El Departamento de Bomberos había ordenado el desalojo inmediato del edificio como medida cautelar debido a preocupaciones de seguridad para los ocupantes. Esta evacuación se mantendría hasta que las condiciones de peligro fueran resueltas. Sin embargo, se ha presentado un “certificado de apuntalamiento para realojo”, en el que se confirma que el edificio cumple ahora con las condiciones mínimas de habitabilidad.
La Oficina Técnica de Control de Conservación de la Edificación del Servicio de Disciplina Urbanística del Ayuntamiento de Valencia emitió un informe basado en el certificado de seguridad presentado. Este certificado fue elaborado por un arquitecto colegiado y validado tras la implementación de mejoras en el apuntalamiento de la planta baja. Asimismo, se explicó que estas medidas deben verificarse y actualizarse cada seis meses hasta completar las reparaciones y refuerzos necesarios.
El Ayuntamiento de Valencia proporcionó alojamiento a cuatro familias desalojadas, compuestas por diez personas. Se informó de que el edificio, que cuenta con ocho viviendas, ya presentaba problemas estructurales antes de la dana. Además, el Departamento de Bomberos intervino en la construcción el 2 de noviembre de 2023 debido al riesgo de desprendimiento de una persiana en la planta baja, constatando que esta se encontraba fuera de su guía y que el área ya estaba apuntalada.
Un informe del Servicio de Disciplina Urbanística del 12 de diciembre de 2023 determinó que los propietarios deben reparar los daños indicados y cualquier otro existente, previa obtención de licencias y autorizaciones correspondientes. El mismo documento señala que el edificio, que cuenta con más de 50 años, requiere que se realice un Informe de Evaluación del Edificio de Viviendas por un técnico competente.
Tras finalizar las reparaciones, deberá enviarse un certificado técnico a la oficina que acredite que el edificio cumple con las normativas de seguridad, funcionalidad y habitabilidad. El consistorio también mencionó que el 31 de enero de 2024, los propietarios certificaron que el apuntalamiento provisional de la planta baja se realizó para garantizar la seguridad estructural, indicando que el inmueble cumple ahora con las condiciones de estabilidad necesarias a pesar de los daños por corrosión en los pilares de hormigón armado. Pese a esto, los bomberos decidieron evacuar el edificio nuevamente este jueves como medida preventiva.