Vicente Cárcel, destacado por ser el decano del Colegio Español y de los sacerdotes valencianos en Roma, historiador y funcionario de la Santa Sede, ha enfatizado la figura del recientemente fallecido Papa Francisco. Cárcel lo describe como alguien que fue una “sacudida” para el mundo entero, resaltando su carácter sencillo, espontáneo y divertido, cualidades que lo hicieron querido en todo el planeta. “Su partida es una noticia mundial; es una figura sin comparación, incluso para los no creyentes”, comenta.
A pesar de la especulación habitual en torno a la elección del próximo Papa, Vicente Cárcel advierte que las predicciones rara vez aciertan. En cuanto al futuro, sostiene que el nuevo Pontífice se enfrentará a un mundo muy cambiado, pero confía en la capacidad de la Iglesia para adaptarse a lo largo de los siglos, apoyándose en las enseñanzas de Jesucristo. “El optimismo cristiano sostiene que la Iglesia siempre seguirá adelante, a pesar de las crisis”.
Cárcel destaca el ambiente de Roma, impregnado de expectativa y esperanza durante el cónclave. Recuerda también su relación cercana con el Papa, facilitada por el sacerdote valenciano Luis Miguel Castillo, con quien compartió comidas en Santa Marta y momentos significativos, incluyendo la celebración de una misa y un obsequio personal al Pontífice.
La conexión del Papa con Valencia se fortaleció especialmente durante la tormenta ‘dana’. En el Centenario de la Coronación canónica de la Virgen, los valencianos ofrecieron al Papa una imagen de la Virgen que fue colocada en la Plaza de San Pedro. Este gesto se sumó a los múltiples vínculos que el Pontífice mantuvo con la ciudad.