El párroco de Canet y sus feligreses en Roma: La misa en San Pedro que no pudo celebrarse
Este sábado, un grupo de 47 personas, encabezado por el sacerdote Manuel Ortí, debía celebrar una misa en la cripta de San Pedro, en Roma. Hace un año, Ortí solicitó autorización para oficiar en este emblemático lugar para los cristianos católicos, y la misa estaba programada para las seis de la mañana. Sin embargo, el fallecimiento del papa Francisco obligó a cambiar los planes. “Lógicamente no podremos celebrar allí la misa”, afirmó a LAS PROVINCIAS el párroco. A pesar del contratiempo, han vivido una experiencia única debido a la trascendencia histórica del momento.
Entre el grupo de romeros se encuentra una huésped especial: la patrona de Canet. Los fieles han llevado consigo un “antiguo icono” de la Virgen contra las Fiebres, que fue traído a la localidad valenciana desde Roma por el cardenal Egidio de Vitruvio, según explica Ortí. “Hemos dejado la imagen en la capilla de la residencia donde nos encontramos”, mencionó, argumentando que transportarla durante todo el trayecto sería complicado, especialmente para unas veinte personas que caminaron desde Viterbo a Roma, mientras el resto viajó en autobús. Arribaron a Italia el miércoles pasado, y su primera etapa a pie se extendió desde Viterbo a Bassano Romano, luego a Sutri, y desde allí a Roma, donde llegaron este viernes. Su paso por Viterbo responde a que es el lugar de origen de la imagen venerada.
Anterior al día del funeral, algunos miembros del grupo viajaron a Roma en su furgoneta, visitando la plaza de San Pedro. Al caer la noche, entraron en la basílica para despedirse del papa Francisco y agradecerle, como cristianos católicos. Este sábado, también asistirán al funeral para ser parte del último adiós al pontífice.
Numerosos grupos de peregrinos valencianos han llegado a Roma en los últimos días, todos rindiendo homenaje a Francisco al pasar ante su féretro. Entre ellos, se encuentran peregrinos de Riba-roja con su parroquia Nuestra Señora de la Asunción, liderados por el párroco Javier Grande. Desde las parroquias de Albal, Benetússer y Alfafar, con el cura de San Carlos Borromeo, Engracio Bataller, y otros sacerdotes de l’Horta Sud, partieron otros 62 peregrinos. Dieciséis jóvenes y tres profesores del colegio El Vedat también se han unido para asistir al funeral.
Fernando San Isidro, de la expedición de Riba-roja, subrayó el privilegio que supone despedirse del papa Francisco. “El objetivo no era rendir homenaje al papa, pero al encontrarnos en Italia y vivir el momento, hemos recibido un privilegio. Aunque desde la tristeza, podemos despedirlo y agradecerle por su labor a favor de la Iglesia”, expresó San Isidro, aludiendo al líder que, para los cristianos, fue Francisco.