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La avenida que renace tras el desastre
El 27 de abril de 2025, en la avenida Gómez Ferrer, existe una separación imperceptible que divide, en los mapas, a Sedaví de Alfafar. Esta línea imaginaria pasa desapercibida la mayor parte del tiempo, pero se torna difusa en momentos de crisis. El 30 de octubre pasado, esta concurrida vía se convirtió en el epicentro de una escena dantesca durante la tormenta dana, transformándose en una masa caótica de vehículos, con personas deambulando sin rumbo claro. Entre aquellos buscando salvar lo que pudieran, David Moreno intentó rescatar materiales de su estudio de interiorismo. Su imagen, con un monitor de portátil en brazos, encabezó la portada de un periódico el 31 de octubre. Seis meses después, la devastación se siente aún, pero la esperanza resurge en la intersección de Sedaví y Alfafar.
El estudio de David está en Sedaví. Cruzando la calle, en Alfafar, está la joyería de Emilio Rotglá, un espacio que exhibe fotografías de la Reina Letizia luciendo pendientes de su marca, Sure Jewels. Durante el tumultuoso noviembre, Letizia buscó apoyar al comercio local tras la dana. Emilio recuerda cómo la colaboración nació tras un contacto con la estilista de la Reina. Envió varios modelos, de los cuales Letizia compró dos, generando una enorme visibilidad para su negocio.
Emilio, pendiente aún de las ayudas del Consorcio de Compensación de Seguros, sufrió la pérdida de unos 150 relojes. Sin embargo, reutilizó materiales valiosos, limpiándolos con tecnología avanzada. Este comerciante reabrió en noviembre, enfrentándose a los efectos de la inundación, pero decidió liderar la recuperación, alentando a sus colegas a seguir adelante, especialmente aprovechando la campaña navideña, pese a las restricciones de horario debido a la falta de luz.
En plena crisis, apoyar a los más afectados fue imperativo. David Moreno, por su parte, rescató lo que pudo de su tienda Moma Design. Aunque perdió cerca de 300.000 euros, su actitud permaneció optimista, trabajando con mobiliario prestado para reactivar su espacio comercial. Destacó la labor de voluntarios que hicieron más llevadero el arduo proceso.
En este entorno, Roberta Oliveira, quien dirige una tienda de ropa, lamentó la sensación de abandono tras la catástrofe. A pesar de lograr reabrir en marzo, habla de la resiliencia del comercio local y agradece el apoyo recibido por parte de plataformas como Alcem-se.
En la misma avenida, Antonio Ballesteros trasladó su zapatería de Sedaví a Alfafar, tras perder su local alquilado. Aunque su nueva ubicación requirió de una fuerte inversión personal, su determinación de no jubilarse lo lleva a buscar un nuevo comienzo.
Rosendo Baixauli, al frente de una farmacia “de toda la vida”, reabrió en precarias condiciones apenas diez días después de la tormenta, ofreciendo atención a una comunidad aún golpeada. Otros negocios, como el Echando Raíces Grow Shop, necesitaron más tiempo para recuperarse, mientras que algunos, como Forn La Carretera, buscan aún cómo volver a abrir. La avenida Gómez Ferrer, símbolo de una tragedia, muestra así señales de retorno a la normalidad.