El apagón que este lunes ha paralizado España ha tenido un impacto significativo en la industria valenciana, aunque fue menor de lo esperado. La planta de Ford en Almussafes, un ejemplo clave de la gran industria de la Comunitat Valenciana, tuvo que detener su actividad, que estaba centrada en el área de motores. Según datos de Anfac, el sector del automóvil representó un 7,7% del PIB español en 2023, equivalente a 112.565 millones de euros.
En la planta valenciana, la dirección de Ford Almussafes y el comité de empresa alcanzaron en febrero un acuerdo para un ERTE flexible y especial, dentro del marco del mecanismo RED, que permite a la empresa suspender temporalmente o reducir la jornada laboral de los trabajadores, quienes reciben protección social durante ese periodo. Este ERTE RED hizo que solo el área de fabricación de motores estuviera operativa este lunes. Sin embargo, ante el apagón, la empresa decidió cerrar completamente.
El corte de suministro podría tener graves consecuencias económicas si se prolonga. Muchas pymes y empresas tuvieron que cerrar el lunes al no poder ofrecer servicios, lo que afectó gravemente a la actividad industrial y productiva, a pesar del uso de generadores que intentaron mantener la producción.
Comercios, tiendas, hostelería y autónomos también sufrieron debido a los cortes de suministro, en especial se vieron afectados los medios de pago electrónicos. El Banco de España informó que estaba en contacto constante con los agentes del sistema financiero español, monitoreando cualquier incidencia.
Las empresas valencianas también sintieron el impacto del apagón. Además de lo ocurrido en Ford, diferentes supermercados experimentaron problemas para el pago debido a la falta de luz. Mercadona logró mantener sus centros abiertos gracias a grupos electrógenos, mientras que El Corte Inglés indicó que sus tiendas funcionaron con normalidad.
La CEV reportó que la hostelería mantuvo su actividad razonablemente bien, usando generadores cuando fue necesario. Hosbec, la patronal hotelera en Alicante, informó que la actividad se mantuvo con normalidad, a pesar de algunos problemas puntuales.
En Castellón, algunas grandes empresas cerámicas también pudieron continuar operando gracias a generadores. Los cierres de empresas debido al apagón fueron pocos y específicos de ciertos sectores. En Valencia, la celebración de Sant Vicent Ferrer causó un impacto variado en la industria, ya que muchas instalaciones estaban cerradas por ser día festivo. En el ámbito de distribución de alimentación, se utilizaron grupos electrógenos y, en algunas ocasiones, se decidió cerrar.
El impacto del apagón fue desigual, y se espera una evaluación más completa cuando se recupere la normalidad total para determinar la incidencia y los costes económicos del suceso.