En Valencia, se ha iniciado un ambicioso proyecto que utiliza la Inteligencia Artificial para innovar en el diagnóstico y rehabilitación de enfermedades articulares. Blautic Designs, el Instituto Tecnológico del Plástico (Aimplas), el Instituto Musculoesquelético Europeo (IMSKE), Crespo Printing Group y la Universitat Politècnica de València (UPV) han impulsado Kinessensor. Esta herramienta, alimentada por IA, permite un seguimiento exhaustivo de las enfermedades musculoesqueléticas en los pacientes, posibilitando intervenciones médicas y de rehabilitación más efectivas y reduciendo costes económicos.
Según Aimplas, más de 1.700 millones de personas se ven afectadas por enfermedades musculoesqueléticas como la artrosis, la artritis o lesiones derivadas del deporte, según la Organización Mundial de la Salud. Para abordar este problema, el proyecto pretende desarrollar una solución portátil que combine sensores impresos y convencionales. Estos sensores facilitarán la identificación, monitorización y seguimiento de problemas en articulaciones, ligamentos o músculos.
El proyecto se enfoca en la inhibición muscular artrogénica (AMI), una afección que provoca hipertonía en la musculatura isquiotibial, común en lesiones del ligamento cruzado anterior y cirugía protésica de rodilla. AMI causa contracturas musculares, aumento del dolor y dificultades en la rehabilitación. Joaquín Castán de Aimplas señaló que, desarrollando herramientas para prevenir y tratar AMI, se puede mejorar la evolución de los pacientes.
El consorcio investiga la integración de sensores flexibles impresos en bandas kinestésicas u órtesis para la medición inmediata de variables críticas, un análisis de datos con comunicación inalámbrica y monitorización en tiempo real. Además, la IA identificará patrones para que los profesionales de la salud puedan corregirlos inmediatamente.
Kinessensor cuenta con financiación del Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (IVACE+i) y fondos Feder. Javier Soriano de Blautic destacó que esta herramienta permitirá a los pacientes continuar con sus tratamientos en casa con seguridad, mejorando la rehabilitación, reduciendo costos y tiempos de recuperación.
El proyecto no solo marca un avance en el tratamiento de enfermedades musculoesqueléticas, sino que promueve una medicina más personalizada y accesible. También abre la puerta a nuevos desarrollos en sensores impresos para el sector salud, lo que podría derivar en la creación de una spin-off.
Kinessensor es un ejemplo de cómo la innovación tecnológica puede mejorar la calidad de vida, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 3, 8 y 9 y enfrentando los retos actuales en salud socio-sanitaria.