El 29 de octubre, en medio de las devastadoras inundaciones que afectaron la provincia de Valencia, la magistrada Lucía Mayordomo, titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Torrent, improvisó un juzgado de guardia en una gasolinera de Paiporta, el único lugar de la zona que contaba con electricidad. “Fue muy duro”, expresó la magistrada.
En un vídeo del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), difundido en el marco de los seis meses desde la dana que dejó 228 fallecidos y daños multimillonarios en Valencia, Mayordomo narra cómo terminó trabajando en esa gasolinera. Recibió una llamada de la Guardia Civil que informaba sobre personas fallecidas en garajes y en la vía pública, por lo que se trasladó al lugar para hacerse cargo de los levantamientos de cadáveres.
Junto al médico forense y la Guardia Civil, y sin posibilidad de moverse de la zona, decidieron establecer allí el juzgado de guardia. El puesto de mando estaba situado frente a la estación de servicio, lo que les permitió coordinar y transmitir la información relevante. “Esa primera criba fue esencial para, una vez en el juzgado, saber exactamente cuántos fallecidos había, dónde se encontraron los cuerpos y detalles específicos como tatuajes o pendientes”, detalló.
El proceso fue especialmente difícil durante las primeras 24 horas, ya que la magnitud del desastre era incierta. A medida que llegaban más informes de fallecimientos, el equipo tuvo que tomar decisiones rápidas, basándose principalmente en el sentido común ante la falta de un protocolo establecido. El día 30 comenzaron a abrirse las diligencias previas por los fallecidos que se esperaban.
Mayordomo destacó la profesionalidad y sensibilidad del personal, pero insistió en la necesidad de más apoyo y recursos. “Logramos enfrentar la situación porque todo el equipo, desde el juez hasta el personal de limpieza, trabajó incansablemente”, subrayó.
María Espejo, Letrados de la Administración de Justicia del Juzgado de Torrent, reconoció el esfuerzo de los funcionarios, calificándolos de “protagonistas absolutos” del buen funcionamiento del juzgado durante la crisis. Espejo describió la creación de una base de datos exhaustiva que incluía información sobre los fallecidos, mencionando que inicialmente solo contaban con la ubicación de algunos cuerpos.
Asimismo, puso énfasis en la importancia del factor seguridad, asegurando que cada documento se revisó minuciosamente antes de salir del juzgado. Raquel Cervera, tramitadora, también destacó la cohesión del equipo, que, según ella, operó sin jerarquías.