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Los alumnos de Valencia han perdido medio mes de clases en el curso menos lectivo
Los estudiantes de la provincia de Valencia han perdido hasta el momento 13 días de clases este curso, tras la afectación causada por la dana. Esto representa el 7,2% del total de 179 días lectivos, un porcentaje considerable que no se compensará. Prácticamente medio mes. La tragedia del 29 de octubre de 2024, las alertas rojas por condiciones meteorológicas extremas que derivaron en el cierre de colegios (se decretaron dos tras las riadas) y la solución organizativa extraordinaria que trajo consigo el apagón eléctrico del lunes pasado han generado una situación inédita en la Comunitat. La única excepción comparable ocurrió en el curso 2020-2021, cuando la enseñanza presencial se suspendió en marzo y no se reanudó hasta el ciclo siguiente debido a la pandemia de coronavirus.
El calendario escolar con mayor número de incidencias refleja que algunas localidades han estado hasta 136 días sin clases, debido a festivos nacionales, autonómicos y locales, así como días no lectivos decretados en Valencia. Las clases telemáticas y el regreso progresivo, junto con las alertas rojas meteorológicas, han complicado el desarrollo del curso. Los únicos meses con cierta continuidad lectiva han sido febrero y mayo, con cuatro semanas sin interrupciones significativas, mientras que noviembre, diciembre, marzo y abril han sido los más irregularmente afectados.
El análisis se realiza a partir del calendario oficial establecido por la conselleria, que incluye festivos nacionales, autonómicos, y las vacaciones de Navidad y Pascua. Además, contempla los tres días no lectivos que los ayuntamientos eligen en acuerdo con sus consejos escolares, destacando fechas como el 17 y 18 de marzo y el 2 de mayo, comunes en localidades con tradición fallera. También se consideran los dos festivos locales determinados por los consistorios, como en Valencia, donde el 28 de abril, último día de Pascua, ya era no lectivo.
Las inundaciones causadas por la dana afectaron a más de 120 centros, obligando a suspender las clases del miércoles 30 al viernes 8 de noviembre en 25 localidades, principalmente en la zona cero. Los daños en los centros y las dificultades de movilidad fueron las principales razones. En algunos municipios, las clases se cancelaron incluso el 29 de octubre por prevención. La vuelta a la actividad presencial fue progresiva. El 11 de noviembre reabrieron 49 centros con daños menores, y los demás lo hicieron paulatinamente, aunque las tareas de limpieza y reparación se demoraron. La situación se complicó aún más por el efecto del accidente en el colegio Lluís Vives de Massanassa.
El 18 de diciembre, tres de los cuatro últimos centros educativos afectados recuperaron la presencialidad: los institutos de Albal, Alfafar y Benetússer. El instituto de Catarroja, para frustración de la comunidad educativa, fue el último en reabrir después de que sus alumnos fueran trasladados a Picassent y Mislata. Los últimos 300 estudiantes regresaron a clase el 24 de febrero, 118 días después. Durante este tiempo, los estudiantes trabajaron desde casa y algunos tuvieron clases online.
El 13 y 14 de noviembre, una segunda dana llevó a una actuación preventiva con la suspensión de clases decretada por la Generalitat, diferente a ocasiones anteriores cuando la medida provenía de los ayuntamientos. La primera semana de marzo vio una situación similar, con un temporal de lluvias que dejó sin actividad a más de medio millón de estudiantes, sobre todo en la provincia, debido a otra alerta roja.
La última emergencia con impacto en la educación se dio tras un apagón, pero la respuesta fue distinta: el 29 de abril, los centros funcionaron sin actividad lectiva. Sumado al puente de mayo y el final de las vacaciones de Pascua, esto resultó en que los escolares de más de 250 localidades solo tuvieran un día de clases la semana pasada, y apenas 13 días lectivos durante todo el mes.