El sensor de caudal en el Poyo, ubicado en Ribarroja, ha sido calificado como obsoleto y vulnerable frente a tormentas eléctricas y lluvias intensas, según informa el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicaciones de Valencia. Este dispositivo no es el más avanzado de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) y opera conectándose con Valencia a través de un repetidor en Serra, utilizando ondas de radio propensas a fallos durante condiciones meteorológicas adversas.
En la memoria de 2023 de la CHJ, disponible en su web, se detalla que el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) se organiza en tres niveles jerárquicos: estaciones remotas, puntos de concentración y el centro de proceso de cuenca. El sensor del Poyo actúa como un punto de control mediante radio digital. La red de transmisión de datos se compone de dos niveles: la red primaria conecta el Centro de Proceso de Cuenca con los puntos de concentración, mientras que la secundaria enlaza estos últimos con los puntos de control.
El sensor en el Poyo transmite su información al Alto del Pino, en Serra, desde donde se retransmite a Valencia. Las comunicaciones en la red secundaria se realizan mediante radioenlaces, y la red primaria utiliza enlaces por satélite y microondas, con la opción de intercambiar comunicaciones satelitales por radioenlaces para mejorar la fiabilidad de la transmisión de datos.
La memoria de 2023 señala que se ha continuado con la implementación de la red CORA, basada en conexiones remotas que emplean servicios de conectividad del Servicio Unificado de Telecomunicaciones (SUT) de la AGE, permitiendo que los puntos de control se comuniquen directamente con el Centro de Procesado de Cuenca. Esto mejora la velocidad de transmisión de datos.
El sensor del Poyo, al igual que el de Massanassa, es más anticuado que otros dispositivos en la cuenca, los cuales utilizan GPRS para una conexión directa con Valencia, como es el caso en Siete Aguas, Real de Montroy, Carlet o Guadassuar. Las conexiones mediante ondas de radio son especialmente vulnerables a las perturbaciones causadas por tormentas y lluvias intensas, debido a la distorsión del campo electromagnético por los rayos, según informa la Agencia Estatal de Meteorología.
El Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicaciones de la Comunitat Valenciana destaca que la lluvia y partículas suspendidas pueden degradar la señal, reduciendo su calidad o incluso interrumpiéndola. Los rayos, al generar pulsos electromagnéticos, pueden interferir en las señales y dañar los equipos si caen cerca, aunque generalmente solo provocan microcortes en las comunicaciones debido a su corta duración.
Juan Soria, ex-empleado de la CHJ, señaló que durante una tormenta, el sistema de aviso del caudalímetro en el Poyo, que opera por radio y no por internet, falló durante una hora, período crítico en el que la lluvia fue más intensa. La CHJ, consciente del problema, licitó un Sistema de Alerta Temprana (SAT) pocos días después del evento, buscando mejorar la capacidad de respuesta y gestión ante posibles inundaciones. Este sistema recurriendo a sensores y modelos predictivos, estaba planificado desde 2023, aunque no se llegó a implementar durante 2024.