Noticias de Valencia
Viveros requiere atención para evitar su deterioro
Los Jardines de Viveros en Valencia presentan un panorama desolador: grietas, elementos ornamentales dañados o desaparecidos, hierbas creciendo en las construcciones, y esculturas cubiertas de moho. A pesar de ser uno de los espacios verdes más antiguos y significativos de la ciudad, y mientras los visitantes disfrutan de sus instalaciones, Viveros muestra señales evidentes de abandono.
El recorrido comienza en la calle San Pío V, donde las grietas en la estructura de ladrillo que sostiene la verja de forja verde son profundas, revelando el interior de las columnas e incluso el zócalo. Varias secciones de la forja están deterioradas y necesitan reparación urgente.
La situación no mejora en la calle Botánico Cavanilles, donde faltan pináculos en las columnas de la verja. Algunos restantes están dañados y el pórtico de entrada se encuentra asegurado con una valla, debido al peligro de desprendimientos. Más adelante, en las calles Vuelta del Ruiseñor y Genaro Lahuerta, los muros recién renovados están cubiertos de grafitis, que también son visibles en otras partes del parque. Este espacio, vinculado al antiguo Palacio Real, está catalogado como Bien de Relevancia Local.
Dentro del parque, el estado de abandono continúa siendo evidente. Hierbas crecen sobre el pórtico de 1697, que antiguamente perteneció a la colegiata de San Bartolomé y que ahora forma parte de la entrada al Museo de Bellas Artes. Las esculturas, incluidas las ‘Mozas del cántaro’ de Salvador Octavio Vicent, están cubiertas de verdín. El kiosko icónico, cerrado y aparentemente descuidado, es otro ejemplo de la falta de mantenimiento.
Los Jardines de Viveros, también conocidos como Jardines del Real, ocupan una superficie de 200.000 metros cuadrados y cuentan con 2.769 árboles de 167 especies botánicas. A pesar de su riqueza natural y patrimonial, el estado actual de sus instalaciones deja mucho que desear.
La conexión pendiente con el Museo de Bellas Artes San Pío V
La puerta cercana al Museo de Bellas Artes, en la calle San Pío V, está marcada por grafitis y una cadena que denota el mal estado de la cerradura. Una palmera descuidada en el área complementa la imagen de abandono, al igual que el cercano pabellón Benlliure, rodeado de objetos aparentemente inservibles.
Este punto estratégico es crucial para mejorar el acceso a la pinacoteca desde Viveros, un proyecto que data de 2018. En 2022, la entonces vicealcaldesa de Valencia, Sandra Gómez, indicó que el Ministerio ya había aprobado la demolición del muro que separa ambos espacios. En febrero de 2025, el Ayuntamiento aprobó el proyecto básico para ordenar y urbanizar el entorno del museo, impulsando su desarrollo constructivo.
El Ministerio de Cultura, dueño del Museo de Bellas Artes, propuso en 2018 un proyecto que incluía la modificación del vallado que separa el Jardín de las Esculturas del museo de los Jardines del Real, cumpliendo con condiciones técnicas específicas. Sin embargo, hasta ahora no se han presentado novedades al respecto.