El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) ha revocado la sentencia que obligaba a declarar la plaza del Cedro como Zona Acústicamente Saturada (ZAS) después de aceptar parcialmente el recurso de varias entidades del sector hostelero. El tribunal ha argumentado que el Ayuntamiento solo cuenta con un medidor de sonido en el área, lo que impide que las mediciones sean representativas para declarar la ZAS.
La resolución del tribunal señala: “Las mediciones obtenidas por ese único sonómetro no pueden, por tanto, considerarse representativas de los niveles de ruido en el ámbito urbano propuesto por la asociación de vecinos como zona acústicamente saturada, abarcando las calles Justo y Pastor, Manuel Candela, Blasco Ibáñez y Músico Ginés. Estas mediciones solo demuestran que en la Plaza del Cedro, el único área de estudio, se superaron durante un periodo determinado los niveles de ruido permitidos por la ley”.
Además, el TSJ obliga al Consistorio a llevar a cabo las mediciones representativas requeridas en el apartado 3 del anexo V del Decreto 104/2006 del Consell, para verificar si se cumplen los requisitos para iniciar el proceso de declaración de ZAS. Si se cumplen, el Ayuntamiento deberá comenzar dicho proceso.
La Asociación de Vecinos de Ciudad Jardín denuncia que, tanto el gobierno anterior como el actual, no han implementado medidas efectivas para reducir el ruido en el barrio, y que las acciones del Ayuntamiento se han limitado a la limpieza de calles y la presencia policial.
Los vecinos expresan su indignación: “Desde 2021 hemos luchado para que se apliquen en el barrio medidas que mitiguen el ruido, permitiéndonos descansar. Sin embargo, entre la incompetencia del Ayuntamiento, la resistencia de la hostelería a reducir su actividad y las demoras y contradicciones judiciales, los residentes somos los más afectados. Se están violando nuestros Derechos Fundamentales al descanso y la privacidad en nuestros hogares”, lamentan.
“Continuaremos nuestra lucha, tanto en los tribunales como en el Ayuntamiento, pues lo que está en juego es la salud de todo un barrio, invadido por el ocio y la hostelería, transformado en un parque temático con más de dos mil sillas en terrazas alrededor de la plaza del Cedro”, critican. “Un barrio residencial debe ser un lugar tranquilo para vivir en paz, y es responsabilidad del Gobierno local proteger a los vecinos por encima de otros intereses”, concluyen.