Noticias sobre Valencia: Urgencia en la Albufera por obras pendientes desde hace 15 años
Carles Sanchis, presidente de la Junta Rectora de la Albufera e investigador de la Universitat Politècnica de València, señala que la inacción respecto a la Albufera lleva ya quince años. La situación actual, tras el paso de la última gota fría, muestra parámetros físico-químicos similares a los del año pasado en cuanto a calidad del agua. Sin embargo, se enfrentan a la acumulación de plásticos, especialmente en la zona norte, que en algunos casos ya se han integrado en el suelo bajo la vegetación, dificultando su retirada.
El problema de los plásticos, que podrían convertirse en microplásticos, plantea riesgos ambientales futuros. Las brigadas están trabajando en la limpieza, sobre todo en los arrozales, pero las labores avanzan lentamente. Hace falta un trabajo más detallado para eliminar los plásticos que se han incrustado en el suelo y forman parte de la vegetación.
A cinco años vista, la calidad de la Albufera está estancada. Mejoró notablemente hasta 2018, pero desde entonces no ha habido avances significativos. Esto se debe, en parte, a la falta de inversión en infraestructuras esenciales, como la construcción de tanques de tormenta y un sistema adecuado para gestionar las aguas residuales que evite su llegada sin tratar. La aportación económica vinculada a la recuperación tras la dana podría impulsar estas obras necesarias.
La urgencia es evidente, pues estos proyectos deberían haberse completado hace mucho tiempo. La situación creada por la dana no ha cambiado las necesidades de la Albufera, que sigue requiriendo mejoras en la cantidad y calidad del agua. Un pacto reciente con regantes y administraciones ofrece cierta esperanza de avanzar, asegurando caudales suficientes para actividades agrícolas y la preservación ambiental. Sin embargo, el verdadero desafío radica en mejorar la calidad del agua, área en la que aún existen importantes déficits.
La implicación de las administraciones es reconocida, pero Sanchis subraya que esta debería traducirse en decisiones presupuestarias efectivas que permitan llevar a cabo inversiones en saneamiento y depuración, pendientes desde hace más de 15 años. La prioridad para la Albufera es clara: inversiones en saneamiento que garanticen agua de calidad, más allá de diagnósticos ya conocidos.