Vecinos y agricultores advierten sobre el deterioro de la huerta de Paterna y demandan un plan de rescate urgente
La huerta de Paterna enfrenta una de sus crisis más críticas, según afirmaron múltiples agricultores y vecinos durante un encuentro en la Granja Julia celebrado este fin de semana, en el marco de la tradicional Festa de la Sembra. Este evento, más allá de su vertiente festiva, se convirtió en un espacio de diagnóstico colectivo sobre la situación de abandono de este enclave agrícola.
Entre los principales problemas señalados se encuentran los robos frecuentes en las parcelas, el tránsito de vehículos no autorizados que incumplen las normas de acceso, el aumento del riesgo de incendios por terrenos en desuso, y el deterioro de infraestructuras esenciales como la bomba de agua de la acequia de Moncada. Además, los participantes denunciaron una falta de compromiso institucional continuado en el tiempo.
Durante la reunión, se propusieron varias medidas para revertir la situación actual. Estas incluyen la creación de un banco de tierras para reactivar parcelas abandonadas, la instalación de barreras que limiten el tráfico a agricultores, peatones y ciclistas, el fomento de la agricultura ecológica y regenerativa, la organización de un mercado semanal de venta directa, así como la realización de talleres para personas con diversidad funcional y escolares que promuevan el valor social y educativo de la huerta.
Una de las críticas más frecuentes fue dirigida al Ayuntamiento de Paterna, al que los presentes acusaron de prolongada inacción, destacando la falta de convocatorias del Consell Agrari Local en años recientes. El concejal de Agricultura, Vicente Sánchez, quien estuvo presente en el evento, reconoció públicamente la falta de dedicación institucional y se comprometió a tomar medidas para cambiar esta situación.
“Ya no confiamos en promesas; la huerta requiere acción inmediata. Mientras tanto, nos organizaremos para rescatarla”, afirmaron algunos de los presentes. En este contexto, los participantes decidieron fortalecer la coordinación ciudadana e iniciar la elaboración de un plan de rescate que sirva como guía tanto para la acción comunitaria como para solicitar formalmente la intervención del Ayuntamiento.
El mensaje final fue contundente: la huerta de Paterna está en peligro, y su salvación exige un compromiso real, recursos concretos y una estrategia común entre agricultores, vecinos e instituciones.