Una región del interior de Valencia se destaca en el mapa europeo del lujo inmobiliario
Un corredor formado por las localidades de Xàtiva, Ontinyent, Fontanars dels Alforins, Moixent y la Font de la Figuera ha ganado reconocimiento como la “Toscana valenciana”, convirtiéndose en un destino atractivo para compradores europeos en busca de un estilo de vida pausado y en contacto con la naturaleza, sin renunciar a las comodidades modernas. Según la inmobiliaria K&N Elite, la zona ha visto aumentar la demanda de franceses, alemanes, belgas y suizos, interesados en propiedades históricas rodeadas de paisaje agrícola cerca del Mediterráneo.
Históricamente, fue un destino favorito de la burguesía valenciana que construyó casas solariegas y masías, algunas del siglo XVII y XVIII, rodeadas de viñas, olivos y almendros. La finca Clos de Lôm fue iniciada por un Dupuy de Lôme y continúa en manos de sus descendientes, las familias Caturla y Serratosa, con la bodega ahora gestionada por Lucía Serratosa.
La región ha visto una revitalización gracias a la profesionalización de sus bodegas y la dignificación de sus vinos, impulsada por figuras como Pablo Calatayud y Rafa Cambra. Este desarrollo se opone a retos como los vertederos y macroplantas solares. La comarca también se ha transformado en un destino turístico atractivo para inversores extranjeros, con ejemplos como la Finca San Agustín en Ontinyent, que alberga una capilla del siglo XVIII y ha sido adquirida para explotación ecoturística.
“Estas propiedades son más que refugios personales; son oportunidades reales de inversión en el ecoturismo”, explican desde K&N Elite. Existe un creciente interés en experiencias auténticas en entornos tranquilos que permitan desconectar o trabajar en remoto, y estas características encajan perfectamente en la región. “Nuestros clientes buscan autenticidad sin perder confort. Ontinyent, por ejemplo, ofrece servicios completos como complejos deportivos, centros comerciales, cines y colegios internacionales”, comenta Romik Asatryan, director de K&N Elite en Valencia.
Un ejemplo destacable de arquitectura en la zona es la Casa de la Viña, diseñada por Ramón Esteve, rodeada de viñedos. Las fincas históricas en esta región están alcanzando precios elevados, con valores que oscilan entre 600.000 y 1.300.000 euros, dependiendo de su conservación y extensión. Incluir terrenos agrícolas puede elevar el precio a más de dos millones de euros, especialmente si cuentan con viñas, caquis u olivos.
“La clave está en el terreno y no solo en la propiedad; los compradores buscan combinar residencia con explotaciones sostenibles o turismo rural de calidad”, concluye Asatryan, afirmando que esta región ya está posicionada en el mapa europeo del nuevo lujo inmobiliario.