26 de junio de 2025
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Felipe González amenaza con no votar al PSOE y todos nos ponemos nerviosísimos (bueno, más o menos)

Siempre se dice que en política nada es para siempre, pero cuando el señor Felipe González, sí, ese mismo que gobernó hace casi un cuarto de siglo, amenaza con no votar al PSOE ni a nadie si se aprueba la ley de amnistía… bueno, ya sabes que algo muy gordo está pasando. Y sí, lo dice con humor, sarcasmo y esa ironía propia de un expresidente ya desencantado.

Una amnistía que ni él recuerda haber votado

Este jueves el Tribunal Constitucional, en un giro digno de guion de telenovela, se prepara para avalar la ley de amnistía. Y Felipe, que con toda la calma del mundo llama a esto “una barrabasada” y “una vergüenza”. ¿Por qué tanta pasión? Pues porque, según él, no se trata de perdonar, sino de pedir perdón. Con lo que el Estado se convierte básicamente en un alumno maleducado que tiene que pedir disculpas por unos portazos que ni siquiera recuerda haber dado.

“Ni al PSOE… ni a nadie”

El expresidente dejó claro que ni siquiera se plantearía votar al PSOE si la norma se consolida. Y ojo: eso incluye a cualquiera que haya apoyado la ley. Es como si dijera: “vale, vosotros tenéis derecho a vuestras ideas, pero no a que yo os vote después de esto”. Tampoco vislumbra un romance con el PP, porque ve más equilibrios imposibles que en un espectáculo de Malabó [o Abascal, según se mire].

Feijóo, Mazón, Abascal… Circo garantizado

¿Por qué no apoya al PP? Pues —según él— porque Feijóo anda jugando a malabaristas con Mazón o Abascal. Es decir, para Felipe González eso no es una alianza, es un circo completo. No vaya a ser que en vez de urna, saquen una bola de cristal y empiecen a lanzar predicciones de futuro.

El azúcar que se disuelve… muy pronto

¿Recordáis el proyecto político socialista cimentado en años de lucha y esfuerzo? Pues Felipe González le ve ahora más frágil que un azucarillo en un cubata. Y culpa a Pedro Sánchez de haber confundido la necesidad con la virtud, como si pedir perdón por “hacer de la necesidad virtud” fuese un examen de ética escolar… supervisado, casualmente, por el TC.

Una “autoamnistía” con firma propia

Porque ahí está el quid: ¿quiénes se benefician de la amnistía? Según el exlíder socialista, gente que directamente participó en su redacción. Vamos, que estamos ante una amnistía a la carta, con autores que escriben, firman y se perdonan a sí mismos. Ese artículo no sale en la Constitución, pero seguro que hay abogados haciendo búsquedas frenéticas por si acaso…


Conclusión con toque irónico

En resumen, Felipe González nos presenta una trama digna de serie política: un TC cabalgando hacia una amnistía avalada, un expresidente desengañado y sin voto para los suyos, y una ley que parece hecha a medida de sus propios firmantes. Todo muy “democrático” y teatral, como si estuviéramos en una sesión continua de dramedia parlamentaria.


Reflexión final:
¿Cuánto pesa el pasado en una decisión que mira al futuro? ¿Es esta amnistía un acto de reparación o una pirueta política con toga y birrete?

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