El presidente del Gobierno planea veranear una vez más en Lanzarote, pero desde el PP insular le piden amablemente (o no tanto) que se busque otro sitio para tomar el sol. Preferiblemente lejos. Muy lejos.
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Introducción: El turismo presidencial ya no es bienvenido
Hay veranos incómodos… y luego está el verano de Pedro Sánchez en 2025. Si ya venía calentito el ambiente con cumbres de la OTAN, amenazas de Trump, gritos de fans y milagros presupuestarios, ahora se le suma un boicot vacacional con sabor a gofio.
Como viene haciendo religiosamente desde 2018, Sánchez tenía previsto pasar agosto en La Mareta, esa mansión frente al mar que es más presidencial que la Moncloa y más silenciosa que un Consejo de Ministros en agosto. Pero este año, en Lanzarote no quieren saber nada de presidentes ni de selfies con arena volcánica.
Astrid Pérez, presidenta del Parlamento de Canarias y del PP en Lanzarote, se ha descolgado con un comunicado que más que una crítica parece un cartel de “prohibido bañarse”.
“Sánchez no es digno de esta isla. Que se busque otro sitio donde esconderse.”
Y así, el lugar donde el presidente se relajaba con vistas al Atlántico, ahora parece más una zona de exclusión política que un resort de descanso.
¿La Mareta o La Mareado?
La Mareta no es un apartamento cualquiera. Es una residencia real (literal), construida por el rey Hussein de Jordania y convertida en joya del catálogo presidencial español. Desde que Pedro Sánchez la descubrió en 2018, la ha usado más que un chaval de Erasmus usa el microondas del piso.
Allí ha pasado:
- Fines de año
- Agostos de reflexión
- Crisis de gobierno con piña colada
- Y hasta ruedas de prensa con camiseta de lino
Pero este año, el viento en Lanzarote sopla fuerte… y no viene del Atlántico, sino de la oposición.
Astrid Pérez, azote veraniega de Moncloa
La líder popular canaria no ha querido perder tiempo. Antes de que Sánchez llegara con la sombrilla bajo el brazo, ya ha salido en prensa, micrófono en mano, diciendo que su presencia en la isla sería:
“Una falta de respeto al pueblo lanzaroteño”.
Y ojo, que no es solo un tema de arena y bronceador. Astrid ha aprovechado la ocasión para cargar contra los escándalos que salpican al Gobierno, acusar al presidente de contaminar las instituciones y pedir directamente elecciones:
“Si tiene dignidad, que no venga. Y si le queda algo de respeto, que convoque a las urnas.”
Vamos, que le ha puesto más condiciones para ir a la playa que Ryanair para subir con maleta de mano.
El turismo presidencial, una especie en peligro
Esto abre un melón que España aún no había explorado del todo: ¿deben los presidentes veranear como si nada en residencias oficiales cuando están hasta las cejas de problemas?
Porque claro, una cosa es descansar, y otra es que parezca que estás escondiéndote detrás de una hamaca mientras el país arde (en titulares).
Para el PP, está claro: el turismo institucional es inaceptable cuando el presidente está “acorralado” por casos como el del ‘caso Koldo’ o las investigaciones a su entorno.
Para el PSOE, probablemente la respuesta sea:
“Hombre, descansar también es constitucional, ¿no?”
Pero para los lanzaroteños, según Astrid Pérez, esto ya no es un retiro presidencial, es un acto de provocación con chanclas.
¿Y si se va a otro sitio?
Porque la gran pregunta ahora es: ¿Dónde veraneará Sánchez si le cierran la puerta en Lanzarote?
Opciones hay muchas:
- Doñana: terreno amigo, pero ya huele a Aznar
- Menorca: demasiado Podemos por metro cuadrado
- Cangas de Onís: idílico, pero con demasiadas gaitas para una cabeza saturada
- Bruselas: no es España, pero total, va más allí que al Congreso
O tal vez decida quedarse en Moncloa, pasando el verano en modo penitente, con los telediarios apagados y la piscina sin estrenar. Aunque eso sería muy poco Sánchez. Él es más de “aquí estoy, y si no os gusta, os lo explico en una comparecencia de 48 minutos con powerpoints”.
La prensa veraniega: combustible para la hoguera
Otro factor clave es el fenómeno de la prensa de agosto. Porque si Pedro pisa Lanzarote en pleno calor político, los medios no van a perdonar. Ya lo están oliendo:
- “Sánchez se esconde en La Mareta mientras el caso Koldo crece”
- “Vacaciones deluxe con dinero público”
- “El presidente en la arena, pero sin mojarse políticamente”
Y eso en agosto, cuando no hay muchas noticias, es como echar gasolina a una paella. Explota y huele raro.
Conclusión: Pedro, este agosto te vas a pelar
Todo apunta a que este verano, el presidente tendrá que decidir entre tres opciones:
- Ir a Lanzarote y soportar el chaparrón político y mediático.
- Quedarse en casa con el ventilador y la dignidad medio intacta.
- Buscar un destino neutral, como Andorra, pero sin youtubers.
Lo que está claro es que La Mareta ya no es ese refugio amable que lo esperaba cada año con los brazos abiertos. Ahora parece más bien una escena de “First Dates” donde el camarero dice:
“Tu cita ha cancelado. Dice que no eres digno de este sitio”.
¿Y tú qué opinas? ¿Tiene derecho Pedro Sánchez a tumbarse en La Mareta o ya debería veranear directamente en el Senado con una sombrilla institucional?