La Comunitat Valenciana se prepara para un verano con temperaturas superiores a las normales, tras experimentar una primavera cálida y muy húmeda, posicionándose como la decimocuarta más calurosa y la más húmeda desde 1950. Así lo han comunicado Jorge Tamayo, delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la región, y José Ángel Núñez, jefe de climatología, durante una rueda de prensa centrada en el resumen climático de la primavera de 2025 y las predicciones para el verano próximo.
Según Tamayo, hay una alta probabilidad, cercana al 70%, de que el verano presente temperaturas superiores a las normales. Aunque no se pueden predecir las temperaturas exactas, Tamayo indicó que se espera un verano más cálido de lo habitual. Núñez añadió que la situación actual de estabilidad sugiere que no se alcanzarán valores extremos, como 40 grados en el interior o entre 32 y 33 en el litoral, a menos que haya episodios de viento de poniente, que podrían elevar las temperaturas a récords como los casi 47 grados en el aeropuerto de Valencia en agosto de 2023. No obstante, si no se produce viento de poniente, las temperaturas serán altas pero sin picos extremos.
Núñez subrayó que lo más significativo podrían ser temperaturas consistentemente altas y con niveles de humedad elevados, lo que provocará una sensación de bochorno. Actualmente, se registran valores de humedad del 90% por la noche, lo que eleva la percepción de calor. También señaló que ya se están presentando noches tropicales, donde las temperaturas no bajan de 23, 24 o 25 grados, y mencionó que en 2022 hubo 28 noches tórridas, aquellas con mínimas superiores a 25 grados.
En cuanto a las precipitaciones de este verano, Tamayo comentó que no hay una tendencia clara hacia valores divergentes de la climatología habitual, destacando que el verano es la estación más seca en la Comunitat. Si bien pueden ocurrir lluvias intensas en puntos aislados, la mayoría del territorio permanecerá seco.
La primavera de 2025 registró una temperatura media de 14.4 grados, 0.5 más alta que la media de referencia, y acumuló precipitaciones 68% superiores al promedio climático del periodo 1991-2020. Marzo fue un mes notablemente frío y húmedo, registrando casi tres cuartas partes de las precipitaciones de la temporada, mientras que las tormentas de mayo, con granizadas intensas en la Serranía y la Vall d’Albaida, también fueron significativas.
El año hidrológico iniciado el 1 de octubre de 2024 ha sido muy húmedo, con un 35% más de precipitación que el promedio normal, aunque con variaciones significativas entre regiones: déficits en gran parte de Alicante y el litoral de Valencia, y superávits en Castellón y el interior de Valencia, salvo el interior sur.