Hacia una Marina del siglo XXI
En febrero de 2023, Marina de Empresas consideró a Barcelona como una opción atractiva para la expansión de Lanzadera, señalando una amenaza de retraso para el desarrollo de la fachada marítima debido a la falta de acción del Ayuntamiento de Valencia. Este último aún no había cedido los tinglados 4 y 5 al vivero de empresas de Juan Roig, a pesar de una promesa hecha en verano de 2022. Tal inacción reflotó cuando Roig expresó su preocupación, lo que llevó a Compromís a acelerar el proceso, aunque cambios políticos posteriores retrasaron el avance. Este incidente puso de manifiesto la falta de progreso en la Marina durante ocho años, que ahora busca actualizarse rápidamente hacia el siglo XXI.
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, enfatizó los desafíos que representa la Marina, marcada por años de indecisión. Desde asumir el poder, Catalá ha trabajado en resolver estos problemas. Disolvió el ente que gestionaba la Marina y estableció una comisión mixta con la Autoridad Portuaria que aseguró una inversión de 14 millones de euros para mejorar el área del Edificio del Reloj. Además, se desbloqueó la cesión de la base del Alinghi para Marina de Empresas y se asignaron nuevos usos para otras instalaciones. Un proyecto destacado es el del PAI del Grao, que busca revitalizar la zona urbanísticamente, incluyendo nuevas viviendas y áreas verdes.
A pesar de las progresos, persisten desafíos como la gestión del edificio de los Docks, pendiente de encontrar un uso adecuado. Otros elementos, como el skatepark de Manolo Valdés y el puente de la Fórmula 1, continúan sin un propósito definido desde hace años. Tanto el Ayuntamiento como Marina Port Valencia y la Autoridad Portuaria tienen diferentes proyectos en marcha, aunque el progreso es lento.
Fuentes de la Autoridad Portuaria indicaron que se están clarificando las condiciones de los locales bajo su gestión, casi todos en proceso de licitación. Esta entidad aportará 14 millones de euros para diferentes mejoras en la Marina, incluida la rehabilitación del paseo elevado y la reordenación del muelle de la aduana. A pesar de los obstáculos, los vientos parecen ahora soplar a favor para el futuro de la Marina.