El futuro de la histórica Lonja de Pescadores del Cabanyal vuelve a ser objeto de debate en el Ayuntamiento de Valencia. El reciente miércoles tuvo lugar el primer encuentro entre el Consistorio de Valencia y los representantes de la Marina Auxiliante, la sociedad de patrones de pesca que poseía la concesión del inmueble, para buscar soluciones legales que permitan a los vecinos de las 40 casas adosadas seguir residiendo en ellas.
Este diálogo surgió tras una sentencia firme del Tribunal Supremo en abril, que rechazó un recurso de la Marina Auxiliante y confirmó la resolución previa del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana en 2023. Esta decisión legal ratificó que la concesión del edificio a la Marina Auxiliante había expirado.
El concejal de Patrimonio, Juanma Badenas, y la edil de Responsabilidad Patrimonial, Cecilia Herrero, visitaron el lugar, catalogado como Bien de Relevancia Local, para reanudar las conversaciones luego del proceso judicial. Junto al presidente de la Marina Auxiliante, Miguel Oliver, discutieron la posibilidad de que los vecinos de la Lonja de Pescadores puedan ocupar legalmente sus viviendas mediante un acuerdo. Badenas planea encargar a un experto que realice un estudio para evaluar diferentes vías legales que permitan a los inquilinos obtener un título habilitante o, incluso, considerar opciones como arrendamientos con opción a compra o la creación de una comunidad horizontal.
El concejal subrayó que, aunque desea defender esta postura, la decisión final no recae únicamente en él sino también en la Junta de Gobierno. Badenas enfatizó la necesidad de reconocer los derechos de los residentes, muchos de los cuales han vivido allí toda su vida y han pasado las viviendas a sus descendientes. La concesión original del edificio data de 1907, otorgada por el rey Alfonso XII, y su caducidad ocurrió en 2007.
Carlos Oliver, presidente de la Marina Auxiliante, señaló que siempre se ha preferido llegar a acuerdos sin necesidad de un juicio, aunque las circunstancias llevaron al proceso legal. La Marina Auxiliante busca alcanzar un acuerdo que ofrezca seguridad a los vecinos. Históricamente, se realizaron contratos privados con los residentes, descendientes de patrones de pesca, para permitirles la propiedad del vuelo de las viviendas.
Los años más recientes han estado marcados por propuestas urbanísticas que conflictuaban con la preservación de la Lonja. En la era de Rita Barberá se consideró trasladar el edificio para construir una rotonda. Luego, bajo el gobierno de La Nau, se intentó recuperar la propiedad para destinarla a dependencias del futuro museo del mar en la cercana Casa dels Bous. Sin embargo, debido a litigios legales, los planes se han estancado.
Actualmente, la Marina Auxiliante está trabajando en medidas urgentes para evitar el deterioro del edificio, contratando una empresa de Sedaví para instalar mallas que impidan la entrada de palomas y reparando tejas dañadas por las inclemencias climáticas recientes. La incertidumbre comprende por qué no se llega a acuerdos similares a los concretados con otros residentes de la misma calle, Eugenia Viñes, quienes compraron el suelo de sus casas al Ayuntamiento. Ahora, se espera que las nuevas conversaciones logren un cambio significativo.
Los vecinos, que han enfrentado décadas de incertidumbre con propuestas dispares de las administraciones locales, esperan que los recientes diálogos aporten una solución definitiva a su situación.