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La Unió rechaza premio por ayuda durante la DANA
Contundente rechazo a una distinción de la Generalitat Valenciana
La organización agraria La Unió Llauradora i Ramadera ha decidido rechazar una distinción otorgada por la Generalitat Valenciana en reconocimiento a su implicación y colaboración durante el devastador episodio del temporal DANA en septiembre de 2019. Pese al gesto institucional, la entidad considera que no es apropiado aceptar un premio mientras el sector agrario continúa ignorado por las administraciones ante los cuantiosos daños sufridos.
El temporal, conocido formalmente como Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA), dejó a su paso miles de hectáreas anegadas, infraestructuras destruidas y pérdidas millonarias, especialmente en la comarca de la Vega Baja, una de las más afectadas. En este contexto, La Unió jugó un papel destacado coordinando acciones solidarias, ofreciendo maquinaria y colaborando en tareas de limpieza desde el primer momento.
Motivos del rechazo: solidaridad sí, premios no
En un gesto que ha llamado la atención por su carga simbólica, La Unió ha anunciado que renuncia oficialmente al reconocimiento autonómico como acto de coherencia. En palabras del secretario general de la organización, Carles Peris, “no tiene sentido recibir galardones mientras las indemnizaciones prometidas nunca llegaron o lo hicieron tarde y mal”.
Según apuntan desde la organización:
- El sector agrario sigue esperando respuestas eficaces frente a los daños sufridos por temporales extremos como la DANA.
- Los agricultores y ganaderos que colaboraron desinteresadamente no han recibido apoyo institucional real.
- La administración ha priorizado la imagen frente a las actuaciones concretas.
Esta decisión envía un mensaje alto y claro: la solidaridad no debe utilizarse como excusa para lavar la falta de acción institucional.
La implicación de La Unió durante la catástrofe
Es importante recordar que La Unió fue una de las asociaciones más activas durante la emergencia por la DANA en la Comunitat Valenciana. Pese al colapso de infraestructuras y a las descomunales consecuencias del temporal, decenas de agricultores y trabajadores del campo, a través de la organización, prestaron su ayuda de forma voluntaria.
Acciones llevadas a cabo por La Unió
- Puesta a disposición de maquinaria agrícola (tractores, cubas, palas mecánicas) para las tareas de limpieza en municipios afectados.
- Colaboración con cuerpos de emergencia locales y autonómicos.
- Apoyo solidario a familias damnificadas por las inundaciones.
- Reivindicación de soluciones para paliar daños estructurales en explotaciones agrarias.
Este nivel de movilización ciudadana desde el ámbito rural fue clave para restablecer ciertas zonas tras los efectos destructivos de la DANA. Pese a ello, las promesas gubernamentales de compensación nunca se materializaron plenamente, lo que motiva hoy la rotunda negativa de La Unió a participar en actos protocolarios sin contenido real.
La Vega Baja, epicentro del desastre
La comarca alicantina de la Vega Baja del Segura fue una de las zonas más castigadas por el DANA. Municipios como Orihuela, Dolores, Almoradí o Callosa de Segura vieron cómo sus campos —especialmente de cítricos y hortalizas— quedaban completamente inservibles por las inundaciones.
Datos del desastre
- Más de 40.000 hectáreas de cultivos afectados.
- Pérdidas superiores a los 250 millones de euros solo en el sector agrícola valenciano.
- Infraestructuras agrarias arrasadas: acequias, caminos rurales y sistemas de riego gravemente dañados.
En este contexto, La Unió considera que lo verdaderamente imprescindible es que las autoridades autonómicas se centren en invertir en infraestructuras resilientes frente al cambio climático, establecer planes de ayudas efectivos y mejorar la gestión de emergencias rurales.
La crítica al uso político de las distinciones
Más allá del rechazo puntual a la distinción por la DANA, La Unió también pone el foco en cómo determinadas conmemoraciones institucionales podrían estar respondiendo a fines propagandísticos más que al reconocimiento real. Denuncian que el mundo rural es a menudo utilizado como símbolo en tiempos de crisis, pero luego olvidado en la práctica política del día a día.
Así, según Carles Peris, “vemos cómo se nos ofrece un galardón, una medalla o una foto para la posteridad, pero las inversiones esenciales nunca llegan. No se protege el modelo agrario ni se impulsa una política rural fuerte. Preferimos acciones a ceremonias”.
Falta de compensaciones efectivas y abandono institucional
Una de las principales críticas al actual modelo de ayudas posdesastre es su ineficacia. Según informes internos de la organización, muchos expedientes de solicitud de indemnización ni siquiera fueron tramitados. Otros fueron evaluados con meses de retraso, y en muchos casos los pagos nunca llegaron a completarse.
Las consecuencias de esta falta de apoyo han sido múltiples:
- Explotaciones que nunca se recuperaron de los daños.
- Reducción de la producción en campañas agrícolas posteriores.
- Pérdida del tejido agrario local y desaparición de pequeñas explotaciones familiares.
Además, desde La Unió se denuncia que no se ha hecho seguimiento ni evaluación de riesgos posterior. Las infraestructuras hidráulicas siguen sin reforzar, y en muchas zonas se mantienen los mismos problemas de inundabilidad que provocaron el desastre.
¿Qué pide La Unió a la Generalitat Valenciana?
La organización no solo lanza la crítica, sino que presenta medidas concretas que considera imprescindibles para afrontar futuras catástrofes con mayor resiliencia:
- Creación inmediata de un plan de prevención y respuesta rural frente a DANA y otros fenómenos climáticos extremos.
- Compensaciones rápidas, transparentes y fácilmente tramitables para afectados del sector primario.
- Inversión real en infraestructuras hidráulicas rurales: acequias, diques, caminos agrarios y drenajes.
- Mejora del papel de las organizaciones agrarias en los planes de protección civil.
Estas propuestas pretenden pasar de la retórica al compromiso real, y actuar sobre las causas estructurales que degradan al campo valenciano.
Un ejemplo de dignidad en el mundo rural
Con esta acción, La Unió se ha posicionado como una voz autorizada para denunciar el abandono institucional que sufren los trabajadores del campo. Más allá del gesto simbólico, la renuncia al premio expone públicamente una verdad incómoda: la falta de voluntad política para proteger a quienes alimentan al país.
Este tipo de gestos refuerzan la imagen de una organización que prioriza la ética y el compromiso con el campo por encima del reconocimiento oficial. Una actitud que ha sido bien recibida por otras entidades y por agricultores anónimos, quienes sienten que por fin alguien dice lo que muchos piensan.
Conclusión: el galardón como síntoma de una política desconectada
El rechazo de La Unió a la distinción de la Generalitat Valenciana no es un episodio aislado ni caprichoso. Es la consecuencia lógica de años de desvinculación entre las políticas públicas y las realidades rurales. La DANA fue el epicentro de un problema que arrastra el sector primario desde hace décadas: promesas incumplidas, ayudas que no llegan y un sistema burocrático ineficaz.
Así, desde La Unió reclaman menos reconocimientos y más acciones. Porque el verdadero premio, afirman, es que el campo pueda sobrevivir de forma digna, con herramientas para resistir las inclemencias del tiempo y la indiferencia política.
En definitiva, esta renuncia se convierte en un reclamo de justicia social para el medio rural. Porque solo con compromiso, inversión y respeto institucional, el sector agrario podrá continuar siendo la columna vertebral de la Comunidad Valenciana