Valencia, 28 de septiembre – La Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, en colaboración con la Fundación BIOPARC, ha lanzado un proyecto destinado a recuperar la lechuza común (Tyto alba) en la zona periurbana de Valencia. Esta iniciativa se enmarca dentro del convenio entre ambas entidades para fortalecer la fauna autóctona y proteger la biodiversidad.
Después de varios meses de trabajo y la creación de infraestructuras específicas, BIOPARC Valencia ha recibido cinco parejas de lechuzas comunes provenientes del centro Tierra Rapaz en La Rioja. Esta entidad ha colaborado de manera cercana en el traslado de los ejemplares y en el intercambio de conocimiento técnico, lo que ha facilitado el proceso de adaptación, según se informa desde la Generalitat.
Durante los primeros días, las aves estarán aclimatándose en núcleos de cría especialmente preparados, bajo un seguimiento y control constantes del personal especializado para asegurar su bienestar y propiciar la llegada de los primeros polluelos.
En 2022, la lechuza común fue calificada como especie “vulnerable” a la extinción en el Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazada, debido a la reducción de sus poblaciones en los últimos años. Entre las amenazas a su supervivencia se destacan la intensificación de los cultivos, el uso de biocidas, la pérdida de lugares de nidificación, los atropellos, la contaminación lumínica y la transformación del entorno agrario.
La reintroducción de esta especie busca no solo recuperar un ave emblemática de la fauna valenciana, sino también fortalecer el equilibrio ecológico. Se calcula que una pareja reproductora en plena crianza de polluelos puede eliminar anualmente más de 3.000 roedores, lo que resalta su inmenso valor ecológico como el mejor raticida natural.
El distintivo disco facial blanco en forma de corazón hace que esta ave rapaz nocturna sea particularmente bella. Posee cualidades extraordinarias, como una excelente vista y oído, y una estructura de plumaje que le permite un vuelo sorprendentemente silencioso. Su presencia es un indicador de la calidad ambiental, ya que es muy sensible a los pesticidas, la contaminación y la pérdida de hábitat.