Una inspección a la residencia y centro de día Savia Paiporta, llevada a cabo tras el episodio de la dana que resultó en la muerte de seis residentes el 29 de octubre, ha sido descrita como una situación “dramática e imprevisible”. Así lo refleja el informe de la Dirección Territorial de la Vicepresidencia y Conselleria de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda, el cual ha sido enviado al juzgado de Catarroja en Valencia, que está investigando la gestión del desastre. Esta remisión se da tras la solicitud de la magistrada instructora, quien pidió todos los informes relacionados con los fallecimientos vinculados a la riada.
La residencia, situada aproximadamente a dos kilómetros del Barranco del Poyo, el cual se desbordó durante el temporal, tiene capacidad para 124 usuarios, de los cuales 77 ocupaban plazas concertadas con la Conselleria en aquel momento. La riada provocó la muerte de seis residentes el mismo 29 de octubre, y la jueza también investiga dos fallecimientos adicionales ocurridos días después en hospitales, que podrían sumarse al expediente judicial, según han solicitado los familiares. La gravedad de los daños hizo necesaria la reubicación de 114 residentes en otros centros, contando con la asistencia de la Unidad Militar de Emergencias. La residencia reabrió el 9 de diciembre.
La Conselleria ha informado sobre tres documentos elaborados sobre el acontecimiento: uno del 5 de noviembre de 2024 por el director general de los centros residenciales Savia SLU; otro del mismo director, fechado el 9 de diciembre, tras recibir un requerimiento para un informe detallado y completo de los hechos, incluyendo informes técnicos y medidas preventivas; y un tercero, del Servicio de Inspección de Servicios Sociales, del 28 de noviembre, destinado a responder una consulta parlamentaria y verificar la situación en la residencia.
Este tercer informe, tras la visita de inspección del 28 de noviembre, concluye que la situación enfrentada por los presentes en Savia Paiporta el día de la dana fue dramática e imprevisible. Las inspectoras resaltaron que no se constató negligencia alguna por parte del personal del centro durante el incidente, y las entrevistas realizadas subrayan la dificultad y rapidez con la que debieron actuar para resguardar el máximo número de personas posible. Los trabajadores señalaron que no recibieron alertas de emergencia y que centraron su atención en la posible ayuda requerida por otros centros del grupo Savia, ubicados en áreas donde se registraban intensas lluvias.
El informe del 9 de diciembre del centro remarcaba la naturaleza traumatizante de lo sucedido durante la tarde-noche del 29 de octubre, añadiendo que las circunstancias personales adversas de algunos empleados, agravadas por el desastre, dificultaron la recopilación rápida de información exigida. Savia Paiporta enfatizó la importancia de realizar una investigación exhaustiva para destacar la naturaleza extraordinaria de lo vivido y reconocer el valiente cometido de los 15 profesionales que, a pesar de las extremas condiciones, salvaguardaron la vida de 113 residentes en el centro. En la noche de la tragedia, seis personas lamentablemente perdieron la vida.
El informe resaltaba que Savia Paiporta disponía de un Plan de autoprotección desde mayo de 2022, revisado el 20 de diciembre del mismo año, y validado por el Servicio de Inspección de la Conselleria de Servicios Sociales tras las visitas de control. Según el informe del director general entregado al juzgado, ese día no hubo comunicaciones de emergencia por parte de autoridades como la Policía Local o la Guardia Civil durante toda la mañana y horas previas a la inundación. El relato de los trabajadores describe cómo, hasta las 19:30 horas, el día transcurrió con normalidad. Sin embargo, poco después, el agua comenzó a inundar rápidamente el lugar, dando paso a una escena descrita por el personal como un “tsunami”, con el agua alcanzando rápidamente el nivel de las rodillas.