El director portugués Sandro Aguilar explora la línea temporal en ‘Primeira pessoa do plural’, un film que aborda la pérdida y el uso de la imaginación como mecanismo de defensa. Esta obra cierra la Sección Oficial de la Mostra de Valencia-Cinema del Mediterrani. Después de su presentación en el Festival Internacional de Rotterdam, la cinta compite por la Palmera de Oro con la historia de un matrimonio que celebra su vigésimo aniversario en un lujoso resort tropical, mientras dejan a su hijo adolescente en tierra firme, según ha informado la organización.
Lo que comienza como una escapada ideal se convierte en una experiencia perturbadora debido a los efectos secundarios de una vacuna, lo que provoca alucinaciones y genera tensiones que ponen en riesgo la unidad familiar.
Aguilar ha subrayado que desde el inicio de la película advierte al espectador que no se trata de cine naturalista, sino de un retrato de una familia distinta. En esta obra, se ha permitido explorar nuevos territorios como el humor. “En este film quise experimentar cómo el humor puede ser una herramienta narrativa, incluso en un contexto inquietante”, explicó.
Protagonizada por Albano Jerónimo, Isabel Abreu, Eduardo Aguilar y Carla Maciel, la película muestra cómo los personajes experimentan que el nudo de la trama puede aparecer antes de la presentación y quizás después del desenlace. Según Aguilar, esto refleja que “no somos el resultado lineal de nuestras decisiones ni de nuestro pasado, tal como se expresa en el territorio físico y emocional que habitamos”.
La motivación detrás de este film radica en la reflexión sobre la pérdida y la imaginación como refugio. Aguilar señaló que ‘Primeira pessoa do plural’ busca responder a cómo enfrentarse a la fuerza que nos arrastra hacia abajo. Sus personajes escapan a través de la fantasía, mediante invenciones y juegos, pues a veces solo lo imaginario nos permite avanzar.
El director concluye que su intención es que el espectador tome los fragmentos presentados y una los puntos, generando una experiencia constructiva. “La película tiene una lógica fragmentaria, similar a la del mundo de los sueños. No podemos juzgar su estructura de la misma forma que juzgamos la realidad”, finalizó Aguilar.