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Mazón se aferra a su relato del 29-O ante las críticas por el Ventorro y la gestión de la DANA
Lunes, 17 de noviembre de 2025, 15:58 h | Actualizado: 16:12 h | Redacción
Carlos Mazón afrontó en el Congreso de los Diputados una de sus comparecencias más tensas desde la DANA del 29 de octubre. Ante los ataques de la izquierda por su estancia en el restaurante El Ventorro durante las horas críticas de la tragedia, el president se aferró a la versión que sostiene desde hace un año y evitó despejar las principales incógnitas sobre aquella tarde.
Alta tensión en la comisión y ataques directos al president
El formato de la sesión, con turnos amplios de veinte minutos por grupo y posibilidad de réplica, elevó la temperatura política. Gabriel Rufián (ERC) y Alejandro Soler (PSPV) interrogaron a Mazón con un tono especialmente duro, hasta el punto de que el diputado republicano encadenó acusaciones personales muy graves contra el dirigente autonómico.
Mientras en el exterior del Congreso se concentraban familiares y asociaciones de víctimas, el president en funciones trató de sostener su guion: insistió en que actuó “conforme a la información disponible” y que su presencia física en determinados momentos no habría alterado el desenlace de la catástrofe.
Las incógnitas del 29-O: cronología, escoltas y llamadas perdidas
Uno de los puntos que volvió a quedar sin aclarar fue la cronología exacta de la tarde del 29-O. Mazón evitó concretar su hora de salida de El Ventorro y se limitó a señalar que “podría haber salido a las 19.07, podría”, pese a que el testimonio de la periodista Maribel Vilaplana sitúa el final de la reunión entre las 18.30 y las 18.45 horas, prolongándose después la conversación a las puertas del aparcamiento del Parterre.
La desaparición de los escoltas en El Ventorro
El president sí introdujo algunos elementos nuevos respecto a anteriores comparecencias. Confirmó que llegó a El Ventorro acompañado de su equipo de escoltas, pero reconoció que, a la salida, estos ya no se encontraban allí. Según su relato, el dispositivo de seguridad se reanudó en el Palau de la Generalitat alrededor de las 20.00 horas. El motivo por el que los agentes no permanecieron junto a él durante toda la reunión sigue sin explicación clara.
Las llamadas de Pradas y el móvil en la mochila
Otra de las cuestiones clave fueron las llamadas que la consellera de Medio Ambiente, Salomé Pradas, realizó a Mazón en los momentos más delicados de la emergencia. Dos comunicaciones, a las 19.10 y a las 19.37, figuran como rechazadas. El president alegó que en la primera ocasión tendría el móvil guardado en la mochila y que, en la segunda, estaría hablando con otras personas.
No precisó si en esos minutos ya se había despedido de la periodista o si seguían conversando en las inmediaciones del aparcamiento. También subrayó que no recibió mensajes de WhatsApp de Pradas durante la comida y evitó consultar en directo su terminal cuando Soler le pidió que revisara las comunicaciones para aclararlo, escudándose en que “Les Corts es el órgano que debe auditar la gestión”.
El Es Alert, el Cecopi y el debate sobre la responsabilidad
La activación del Es Alert, la herramienta de avisos masivos por SMS, volvió a centrar buena parte del debate. Mazón insistió en que la consellera “nunca se negó” a utilizar este sistema y que no le pidió autorización para enviar el mensaje. Afirmó que su primera noticia sobre el Es Alert le llegó a las 19.43 horas, pese a que en aquel momento la situación en municipios como El Poyo ya era crítica.
Respecto a su papel en el Cecopi, el centro de coordinación de emergencias, sostuvo que su presencia no habría modificado las decisiones técnicas, dado que allí trabajan “profesionales con más de 30 años de experiencia”. Argumentó que él no forma parte orgánica de ese órgano y que la prioridad del Consell fue apoyar a los servicios operativos que gestionaban la crisis.
Sobre el conocimiento de las víctimas mortales, el president afirmó que no se tuvo constancia oficial hasta alrededor de las 5.30 de la madrugada. Sin embargo, en una comparecencia televisiva en À Punt aquella misma noche ya apuntó que podía haber fallecidos, y algunos medios informaron a última hora de la tarde del primer caso conocido.
El jersey, la mochila y los detalles que alimentan las dudas
La oposición también aprovechó pequeños detalles del relato para cuestionar la versión de Mazón. Uno de ellos fue el famoso jersey que, según la periodista, se habría puesto durante la comida en El Ventorro y que más tarde lució en el Cecopi. Desde los grupos de izquierda se insinúa que pudo pasar por su domicilio antes de acudir al centro de emergencias, algo que el president niega y atribuye a una simple continuidad en su vestimenta.
Otro elemento simbólico fue la mochila en la que supuestamente llevaba el móvil mientras se producían las llamadas de la consellera. El propio Mazón ironizó con la polémica, pero no aportó documentación ni registros que despejaran por completo las dudas sobre dónde estaba y qué hacía exactamente en cada minuto crítico de la tarde.
Apoyo de PP y Vox y una petición de perdón a medias
Los turnos de Vox y del PP rebajaron la presión sobre el president y le permitieron reivindicar la actuación del Consell durante y después de la DANA. Mazón volvió a señalar a organismos estatales y agencias dependientes del Gobierno central por su papel en la gestión y, sobre todo, por lo que considera una falta de respuesta adecuada en las tareas de limpieza y reconstrucción.
El jefe del Consell aseguró que “nadie le ha dado más vueltas” a lo ocurrido que él mismo y repitió que la clave estuvo en la “falta de información”. A las reclamaciones de las víctimas para que pidiera perdón respondió con mensajes de condolencia y empatía, reiterando “todas mis condolencias a las víctimas”, pero sin asumir responsabilidades políticas más allá de la revisión interna de protocolos.
En el bloque valencianista y de izquierdas, Compromís tuvo un papel destacado a través de Águeda Micò y Alberto Ibáñez, que endurecieron su interrogatorio sobre la gestión de la emergencia. Desde Esquerra Unida, Nahuel González mantuvo una línea similar, con un tono agresivo y muy crítico con las explicaciones del president.
Tras casi cuatro horas de comparecencia, Mazón abandonó el Congreso por el garaje acompañado por diputados de su formación, mientras las asociaciones de afectados se quedaban a las puertas con la sensación de que, un año después del 29-O, las principales preguntas siguen sin respuesta clara.
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