Las organizaciones animalistas han expresado su rechazo hacia la autorización del Ayuntamiento de Valencia para que el centro comercial Nuevo Centro capture y elimine hasta 1.000 palomas en el barrio de Campanar. Según denuncia la asociación Empatía, esta operación podría implicar el gaseado de los animales. Afirman que la medida, además de ser “cruenta e ineficaz”, contradice la Directiva Europea de Aves, que protege a las palomas como especie autóctona.
Las palomas son una presencia habitual en el Jardín del Turia, el Parque del Profesor Antonio Llombart y otras zonas verdes cercanas, donde han convivido con la población durante décadas, según destaca Empatía. La asociación considera inadmisible que una empresa privada pueda decidir la eliminación de estos animales en un barrio y critica al consistorio por aprobar acciones que consideran arcaicas y contrarias al espíritu moderno de una ciudad europea.
Empatía sostiene que sacrificar palomas no soluciona el problema de sobrepoblación, ya que las áreas libres son rápidamente ocupadas por aves de zonas vecinas. Como alternativa, la asociación propone medidas efectivas, sostenibles y éticas, como la instalación de palomares ecológicos, el control de huevos, el uso de pienso esterilizante, el cierre de huecos de anidación y la eliminación de restos de comida.
Asimismo, Empatía ha solicitado reuniones con la dirección de Nuevo Centro y con Juan Carlos Caballero, responsable de la Oficina de Bienestar Animal del Ayuntamiento, con el fin de revocar el permiso y promover métodos no letales. “Nuevo Centro no debe borrar del mapa a las palomas, vecinas no humanas de la ciudad”, ha declarado Silvia Barquero, directora de la asociación, quien advierte que no se descartan acciones legales si se lleva a cabo la captura. Empatía ha lanzado la campaña #SalvemosAAlvarito, que busca recolectar firmas para detener lo que llaman “la matanza”. Alvarito es el nombre de una paloma huérfana rescatada en Campanar, cuya vida estaría en riesgo si se ejecuta la captura.