El mercado vintage conquista Valencia
Una vajilla completa de la Cartuja de Sevilla por 600 euros, libros por dos, bolsos vintage de calidad excepcional entre 25 y 50 euros, vinilos a partir de dos euros y algunos como los de los Beatles por 20; una máquina de escribir por 60; un armario de madera por 120. Asimismo, ropa de cama sin estrenar, cuadros, abanicos, sillones, espejos, relojes, vestidos, copas, jarras, tazas, e incluso el caldero para la tradicional paella. Todos estos artículos, y más, pueden encontrarse a precios accesibles para decorar una nueva casa.
Los market house han ganado popularidad impulsados por aquellos que buscan tesoros llenos de historia que ofrecen los objetos de segunda mano. Este fenómeno ha llegado a Valencia, donde la empresa Entretesorosmarket ha realizado una sesión de venta en el barrio del Ensanche. En esta ocasión, sesenta personas, divididas en cuatro grupos de 15, exploraron una vivienda durante media hora cada grupo. La primera quincena de compradores entró ansiosa en una casa que aguardaba en silencio y cargada de recuerdos listos para iniciar una nueva vida.
Entre los asistentes se encontraba una mujer de Paiporta que sufrió las consecuencias de la DANA. Aunque prefirió no revelar su identidad, compartió que “en la casa de mis padres se perdió todo” y, gracias a este tipo de mercado, “compré una habitación muy parecida a la de mis padres”. Durante la visita, también adquirió un belén semejante al que tenía su madre.
Los asistentes formaron fila antes de que se abrieran las puertas, primero el grupo inicial y más tarde el segundo. “Tuvimos que distribuir entradas para organizar el acceso. En experiencias previas no lo hicimos y se generaban inconvenientes en las escaleras, molestando a los vecinos”, señaló la organización.
María Carbonell y Virginia Noguera son las impulsoras de Entretesorosmarket, una empresa valenciana que ha introducido en la ciudad del Turia esta modalidad de compra y venta de contenidos de viviendas que suelen vaciarse tras el fallecimiento de sus propietarios. Los herederos, ante el desafío de la sucesión, optan por desprenderse del contenido de la casa, aunque no siempre es fácil. “Vaciar una casa de otro modo implica un gasto, pero lo más complicado para quienes nos contactan es el aspecto emocional. Algunas personas, tras entregarnos las llaves, no quieren entrar cuando iniciamos la apertura. Nos dicen que es demasiado para ellos”, explican las fundadoras.
Cada artículo está etiquetado con su precio y, según las representantes de la empresa, “todos están en buen estado”. Antes de cada venta, se encargan de limpiar y organizar los objetos para presentarlos de la mejor manera posible. “Lo que ofrecemos no son antigüedades, sino piezas vintage”.
Las visitas a estos mercados reflejan el interés creciente. Santiago López, uno de los asistentes, expresó su pasión por las cosas antiguas, afirmando que no buscaba algo en particular, sino la oportunidad de encontrar algo especial.
John Quiñonez, presente también en el evento, comentó su aversión por el minimalismo y explicó que busca muebles que puedan integrarse a su vida, mientras Naiara Ferrer, una joven de 34 años, destacó su amor por el vintage debido a la personalidad que aporta a las casas, comprando “recuerdos y emociones llenos de historia”.
Entretesorosmarket ha identificado que sus compradores suelen ser jóvenes de entre 30 y 40 años, aunque también hay participantes más jóvenes y de mayor edad. Andrea Martín, de 33 años, mostró su interés en una colección de bolsos y ropa, atraída por las historias detrás de las prendas y su precio accesible.
La economía también juega un papel importante en el auge de estos mercados. Jorge Carpintero, un cliente, destacó que es una forma accesible de adquirir artículos únicos y con historia, ya que “es más barato y, por menos, tienes algo único”. Esta tendencia se extiende desde Madrid, donde comenzó hace cuatro o cinco años, hasta Valencia, y continúa ganando adeptos en la ciudad del Turia. Usualmente, estos mercados se organizan durante tres días en viviendas a vaciar, y en ocasiones, los artículos se agotan el primer día, reflejando la necesidad de productos económicos y la búsqueda de emociones y recuerdos en la sociedad actual.